Yeguas exhaustas Quotes
Yeguas exhaustas
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Bibiana Collado Cabrera3,815 ratings, 4.16 average rating, 766 reviews
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Yeguas exhaustas Quotes
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“El gran pecado mortal para la clase baja es la pereza, porque es el que de verdad le cuesta la vida.”
― Yeguas exhaustas
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“En mi casa, la limpieza había sido siempre un signo de honradez. Pobres pero limpios parecía ser el lema oculto. De hecho, la insistencia en la higiene doméstica que tenían mi madre y otras muchas madres del pueblo era tal que resultaba perturbadora. ¿Qué clase de mancha pretendían borrar con tanta limpieza? ¿Sería la propia pobreza la que querían borrarse?”
― Yeguas exhaustas
― Yeguas exhaustas
“Probablemente uno de los motivos por los que fui una niña lectora era porque tenía que llenar todas las horas en que mi madre trabajaba”
― Yeguas exhaustas
― Yeguas exhaustas
“Crecer consistió en ir entendiendo los motivos por los que mi madre casi siempre estaba seria y triste. El principal de ellos era sencillo, sencillo y apabullante: estaba cansada. No cansada metafóricamente, no cansada del mundo y sus problemas, de la incomprensión o de las peleas. No. Estaba literalmente cansada, físicamente cansada. Reventada de tanto currar, como una yegua siempre exhausta al final de una carrera que no se acaba nunca. El agotamiento de la supervivencia no deja espacio a todo lo demás.”
― Yeguas exhaustas
― Yeguas exhaustas
“Hoy me da ternura el gesto de aquella empollona de diecinueve años que transcribió el nombre del pensador francés a perfecto castellano, con su tilde incluida. Y también me da ternura el gesto de aquel chaval de veintiuno que, tras dudar un rato, se animó a escribir con lápiz el nombre de Foucault, aunque sin apretar mucho la mina. Sin embargo, aquella tarde me harté de llorar.”
― Yeguas exhaustas
― Yeguas exhaustas
“La suciedad y la inseguridad siempre se asocian a los lugares que son de todos. El bienestar siempre está en otra parte.”
― Yeguas exhaustas
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“Estábamos protagonizando uno de los cambios más rotundos de los últimos tiempos: los pobres habían dejado de estar delgados por la escasez de alimentos y comenzaban a estar gordos por la dificultad para acceder a comida saludable. Bienvenidos al reino del carbohidrato barato y del glutamato.”
― Yeguas exhaustas
― Yeguas exhaustas
“He visto a mujeres consolarse tras traumáticas rupturas emocionales o duelos porque, al menos, el malestar les había hecho perder peso. He visto a mujeres sonreír teniendo un fortísimo virus estomacal porque así rebajarían algo (de nuevo ese equívoco cruce entre la caca y lo femenino, como en el capítulo uno). Esas mujeres no eran anoréxicas ni bulímicas: éramos nosotras. Y son ellas.”
― Yeguas exhaustas
― Yeguas exhaustas
“Si vamos un paso más allá e intentamos escribir sobre una relación en la que existe violencia machista, la cosa se tuerce aún más. La narrativa periodística suele vincular las agresiones a circunstancias de dependencia económica por parte de las mujeres. De este modo, la alusión a la pasta deja de ser un elemento cuestionador para transformarse en una explicación fácil: las mujeres soportan la violencia porque su manutención depende del maltratador. Así acabamos rápido. Le damos un sentido a lo que parece no tenerlo y convertimos a los agresores en solventes pagadores. Todos contentos o, al menos, todos tranquilos porque parece existir un motivo lógico.
De este planteamiento se infiere una sencilla conclusión: todas las víctimas que tenemos un sueldo somos imbéciles.”
― Yeguas exhaustas
De este planteamiento se infiere una sencilla conclusión: todas las víctimas que tenemos un sueldo somos imbéciles.”
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“Qué os voy a contar yo de las madres, si todos tenéis una que, aunque os ama infinitamente, a veces se equivoca.
La mía, de eterna clase baja y trabajadora como una mula, se había encargado de transmitirme que una buena mujer es la que rinde igual de bien aunque esté menstruando. Este pensamiento sencillo pero demoledor proviene de un facilísimo paradigma cultural: un pobre no puede permitirse dejar de trabajar o trabajar menos ni un solo día de su vida. Una pobre, menos.”
― Yeguas exhaustas
La mía, de eterna clase baja y trabajadora como una mula, se había encargado de transmitirme que una buena mujer es la que rinde igual de bien aunque esté menstruando. Este pensamiento sencillo pero demoledor proviene de un facilísimo paradigma cultural: un pobre no puede permitirse dejar de trabajar o trabajar menos ni un solo día de su vida. Una pobre, menos.”
― Yeguas exhaustas
“El autoodio, más o menos matizado, fue nuestra gran herencia”
― Yeguas exhaustas
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“Como todos sabéis, la educación femenina es esencialmente masoquista”
― Yeguas exhaustas
― Yeguas exhaustas
“¿Cuántas veces ha servido la teoría del resentimiento para callamos o retorcer nuestro discurso? ¿Cuántas personas pensarán que he escrito esto por resentimiento? ¿Cuántas opinarán que he roto el elegante silencio que había mantenido con respecto a mi ruptura? Como si yo hubiera roto algo, como si no me hubieran roto a mí.”
― Yeguas exhaustas
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“La cuestión es que, al poco tiempo, empecé a salir con él. No con el padre, sino con el hijo. Iba a añadir a la frase anterior la muletilla obvio. No con el padre, sino con el hijo, obviamente. Pero conociendo el patético historial de hombres con hijos casi de mi edad que intentaron acostarse conmigo en los años siguientes, no resulta nada obvio, por desgracia.”
― Yeguas exhaustas
― Yeguas exhaustas
“Otro de ellos tiene que ver con la Beca Erasmus que me empeciné en pedir para estudiar un año en un país europeo. Me costó enormes discusiones con mi madre y graves problemas económicos. Mi padre no se creyó que me iba hasta la noche de antes y no se creyó que me fueran a ingresar el dinero de la beca hasta después de ver el extracto bancario, casi seis meses después de haberme marchado. La pobreza y el origen les habían convertido en personas desconfiadas.”
― Yeguas exhaustas
― Yeguas exhaustas
“Al recordar la anécdota de Cipri, pensaba en si Alex o Pau o yo hubiéramos dicho algo parecido. Para nosotros, más jóvenes, la película Titanic ya era un referente pop, así que probablemente nos vendría a la mente la escena en que Leonardo DiCaprio cena en primera clase y una nueva rica le dice por lo bajini que empiece utilizando los cubiertos que están más alejados del plato y, paulatinamente, se vaya acercando a este.
Pero DiCaprio muere al final de la película. No muere por amor. Muere porque es pobre. Me equivoqué. Quizá el nombre no es el destino.”
― Yeguas exhaustas
Pero DiCaprio muere al final de la película. No muere por amor. Muere porque es pobre. Me equivoqué. Quizá el nombre no es el destino.”
― Yeguas exhaustas
“Aquí tenéis la segunda pista para reconocer a un maltratador: tiene miedo.
Siempre tiene miedo a que los demás vean algo que lo acuse, algo que puedan interpretar erróneamente y creer que él es una mala persona. En conclusión, teme ser descubierto.”
― Yeguas exhaustas
Siempre tiene miedo a que los demás vean algo que lo acuse, algo que puedan interpretar erróneamente y creer que él es una mala persona. En conclusión, teme ser descubierto.”
― Yeguas exhaustas
“Os voy a dar una pista sencilla para detectar a un maltratador: es un paranoico.”
― Yeguas exhaustas
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“Las pijas o las ñoñas, que en mi descripción de la sociedad eran lo mismo, tenían el monopolio de la queja menstrual. Y nosotras no teníamos nada de pijas, ¿a que no?”
― Yeguas exhaustas
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