A Dog's Ransom Quotes
A Dog's Ransom
by
Patricia Highsmith1,134 ratings, 3.51 average rating, 172 reviews
A Dog's Ransom Quotes
Showing 1-12 of 12
“Dusk was falling quickly. It was just after 7 P.M., and the month was October.”
― A Dog's Ransom
― A Dog's Ransom
“Estaba muy oscuro. Los oídos le zumbaban entrecortadamente. Al cabo de unos minutos despertó con la terrible sensación de estar cayendo y se incorporó en la cama.”
― Rescate por un perro
― Rescate por un perro
“Clarence se recordó a sí mismo la fuerza que acababa de descubrir: ya no necesitaba a Ed. No era que Ed le cayese mal. No se trataba de eso, pero ya no le necesitaba, ni tampoco a Marylyn. Y la noche era joven.”
― Rescate por un perro
― Rescate por un perro
“–... sin agallas para... –La voz de Morrissey chirrió hasta pararse como un viejo disco de fonógrafo.”
― Rescate por un perro
― Rescate por un perro
“–Pero querrás verme después, espero... Cuando esto haya pasado. La muchacha se encogió de hombros, evasivamente. –Sí, puede ser. De vez en cuando. Instantes después –Marylyn no quiso que la acompañase hasta la calle Once– Clarence volvía a encontrarse solo, caminando de nuevo por la avenida Greenwich para regresar a casa de los Reynolds. De vez en cuando. Por alguna razón, era peor que si Marylyn hubiese roto por completo con él. La muchacha ni le quería ni le odiaba. Estaba en un punto intermedio. Al parecer, eso significaba que nunca le había querido y nunca le querría.”
― Rescate por un perro
― Rescate por un perro
“A Ed le satisfizo ver el buen éxito obtenido por dos libros por los que había luchado. Pero aún era mayor el éxito de un libro a cuya publicación se había opuesto. Así era la vida.”
― Rescate por un perro
― Rescate por un perro
“Había matado a alguien. Y la sensación de ahora iba a durar. Se encontraría aislado, viviendo acosado por el terror de que le descubrieran. La depresión que le embargaba era tan grande que permaneció largo rato apoyado en un codo, los labios entreabiertos a causa de la estupefacción. Tenía ganas de gritar, pero no lo hizo.”
― Rescate por un perro
― Rescate por un perro
“Se despertó en la cama, en una habitación en la que había otras cinco o seis camas, un hombre en cada una de ellas. La pierna derecha le dolía por debajo de la rodilla. El hombro derecho estaba rígido a causa de los vendajes, y un cabestrillo, que parecía absurdamente ligero, le sostenía el antebrazo. A través de la ventana se divisaba un cielo azul, despejado. ¿Qué día era? ¿Lunes o martes? El reloj había desaparecido de su muñeca. Ni siquiera se encontraba en la mesita de noche. Una enfermera con uniforme blanco entró en la sala, andando con pasos rápidos. Llevaba una bandeja que parecía pesar demasiado y estar a punto de caérsele de un momento a otro.”
― Rescate por un perro
― Rescate por un perro
“Ed pensó que era exactamente eso. Pero si uno quería ser civilizado, uno debía decir que castigar con la muerte era una barbaridad. Y un asesinato impulsado por la ira era inexcusable. Ed no quiso mencionarlo y en aquel momento ni siquiera deseaba pensar en ello. Durante un rato se dio el gusto de sentirse primitivo. Hasta miró a Clarence con una sonrisa, una sonrisa de fraternidad. De todos modos, si había querido hablar con Marylyn, era para tratar de hacerle comprender los actos de Clarence, suponiendo que no los comprendiera ya, y tal vez lo había logrado.”
― Rescate por un perro
― Rescate por un perro
“–No se lo diré a nadie. Puede confiar en mí. No se lo diré a Greta, si usted prefiere que no se lo diga, aunque Greta es capaz de guardar un secreto. –Pero mientras hablaba, Ed se dio cuenta de que sentía aversión hacia Clarence, una clara antipatía visceral. Había matado a alguien. Parecía un joven agradable, llevaba la ropa y las uñas limpias, pero, de alguna manera, había cruzado aquella frontera execrable. Los pensamientos de Ed no estaban claros ni siquiera para él mismo, porque lo que acababa de apoderarse de él era un sentimiento: Clarence era raro. O quizás era raro. Solo que no lo parecía. El pensamiento más claro de Ed fue que no debía fiarse demasiado de Clarence y que debía mantener una distancia prudente entre los dos. Pero ¿era eso lo más acertado? ¿Era la suya una actitud realmente inteligente? Quiso preguntarle si sabía que el polaco estaba muerto cuando le dejó en el suelo. Pero pensó que era un detalle.”
― Rescate por un perro
― Rescate por un perro
“Regresó a casa por la avenida de costumbre, Riverside Drive. ¡Qué extraña ciudad era Nueva York!... Ocho millones de personas y nadie conocía a nadie, ni realmente lo deseaba. Era una conglomeración nacida del deseo de ganar dinero y no del afecto de las personas por sus semejantes. Todo el mundo tenía una frágil red de amigos distribuidos por el mapa de Nueva York, amistades que nada tenían que ver con la geografía, la vecindad. Cada uno excluía a su modo a las masas, los desconocidos, el enemigo en potencia. Y Duhamell o Dummell (resultaba fácil imaginar que su nombre se convirtiera en Dummell en el plazo de otra generación) ¿era honrado? ¿Necesitaba algún dinero en aquel momento? ¿Había alguna chica de por medio? Ed se detuvo y se volvió de cara al río, pensando en regresar a la comisaría y decirles que personalmente le daba lo mismo que Dummell hubiese o no aceptado los quinientos dólares. Pensó que no, que hasta eso resultaba dramático. Y a la policía también le daba lo mismo, personalmente.”
― Rescate por un perro
― Rescate por un perro
“Ante Kenneth un policía negro y sin gorra se encontraba sentado leyendo un tebeo y masticando chicle. En su pelo negro y ensortijado apuntaban ya algunas canas. ¡Menudo chanchullo era el cuerpo de policía, recibiendo el dinero de los contribuyentes, cobrando primas y pensiones, pavoneándose con sus armas de fuego, poniendo multas a los coches, aceptando sobornos de los tugurios de juego (que a menudo estaban en la trastienda de confiterías de aspecto inocente) y una tajada de los beneficios de los traficantes de drogas!”
― Rescate por un perro
― Rescate por un perro
