"Hazel no era su empleo, ni su cabello rizado, ni sus monísimas blusas abotonadas hasta el cuello. Hazel era el sabor ácido de los arándanos en su lengua, era el aire salado y los días de lluvia, era el libro perfecto. Era los besos y las sonrisas cómplices. Lo era todo. Y la necesitaba."
Estoy harta de ser espectadora. Y no me han querido nada, tampoco.
— Feb 09, 2026 07:15PM
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