“Lagos se acerca al círculo, saluda al Presidente y Aylwin le dice: ‘Ministro, le presento al general Pinochet’. Después del dedo y todo eso, don Ricardo Lagos estrechó la mano de Pinochet y le rindió pleitesía. En ese momento se relajó la cosa, volvió el bullicio y vamos comiendo camarones ecuatorianos y bebiendo whisky del más fino. Un periodista de la revista Hoy que miraba atónito, igual que yo, decía parado en un rincón: ‘Esto es una vergüenza, parece una pesadilla’”.”
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Alejandra Matus,
Doña Lucia