“Pero me quedo callado.
A veces conviene aceptar el vacío que deja la pérdida.
Renunciar a la distracción. Aceptar que ya no hay nada que decir.
Permanecer sentado, a su vera.
Tomándole la mano.
Nos quedamos así. Michka cierra los ojos y yo dejo pasar el tiempo.”
―
Delphine de Vigan,
Las gratitudes