“¡Qué bien que existan palabras y sonidos!; ¿no son las palabras y los sonidos arcos iris y puentes ficticios tendidos entre lo que está separado por todas las eternidades?
De cada alma forma parte un mundo propio; para cada alma toda otra alma es un transmundo.
Justamente entre lo más afín miente la apariencia del modo más hermoso; pues el abismo más angosto es el más difícil de franquear.
Para mí, ¿cómo va a existir algo exterior a mi? ¡No hay exterior alguno! Pero nos hacen olvidar esto todos los sonidos; ¡qué lindo es que olvidemos!
¿No están conferidos nombres y sonidos a las cosas, para que el hombre se deleite con ellas? Hermosa locura es el hablar; permite al hombre bailar por encima de todas las cosas.”
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Friedrich Nietzsche,
Así habló Zaratustra