“Es inútil acudir a los grandes escritores en busca de ayuda, aunque los frecuentemos por placer. Thackeray, Newman, Sterne, Dickens, DeQuincey – cualquiera – nunca han ayudado a una mujer, aun cuando este haya podido aprender alguno de sus trucos y adaptarlos a sus fines. El peso, el ritmo, la zancada del intelecto masculino son demasiado distintos para que la mujer pueda extraer de ellos nada sustancial.”
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Virginia Woolf,
Una Habitacion Propia