“¡Catherine Earnshaw, ojalá nunca descanses mientras yo viva! ¡Dijiste que te había matado, pues entonces, persígueme! La víctima persigue a su verdugo. Y yo sé que los fantasmas merodean por la tierra, estoy seguro de ello. ¡Permanece siempre conmigo, adopta la forma que desees, vuélveme loco! ¡Lo único que te pido es que no me dejes en este abismo, en donde no soy capaz de encontrarte! ¡Ay, Dios!, es insoportable. No puedo vivir sin mi vida. No puedo vivir sin mi alma.”
―
Emily Brontë,
Cumbres borrascosas