Lo único que me impidió saltar sobre él cuando salimos de la ducha, yo envuelta en una toalla como un canutillo de praliné, y él como Dios le había traído al mundo, cómodo con su desnudez como el dios que era fue el poco tiempo del que disponíamos para estar juntos, y a solas. Pronto llegarían mis amigas, con todo lo que ello implicaba: a pesar de que los amigos de Alec, mayores y por tanto más descontrolados por unas hormonas que en mí se iban elevando mientras que en ellos estaban en plena eb...
Published on July 12, 2020 11:02