Aiden rodó por la cama y se dedicó a mordisquearme la oreja. -No voy a dejar que te vayas-ronroneó por decimotercera vez en aquel minuto, acariciándome el pecho. Volviéndome loco durante el proceso. Me eché a reír y me dejé mimar. Habíamos quedado en que comeríamos por ahí con mis padres. La comida fuera se había vuelto un picn...
Published on August 11, 2017 11:43