“[...] Y haciéndole sentar al borde del lecho, empezaba a hablarle de sus penas. "El la olvidaba... Amaba a otra... Ya le habíand dicho que sería desgraciada." Y acababa pidiéndole algún jarabe para su salud y un poco más de amor.”
―
Gustave Flaubert,
Madame Bovary