“Y la verdad económica añade que cuantos más asuntos privados bien organizados, y, por así decir, cuantos más caftanes enteros haya en una sociedad, tantos más cimientos firmes tendrá esta y tanto mejor se organizará en ella también la obra común. De manera que, adquiriendo única y exclusivamente para mí, adquiero precisamente con ello como para todos, y llevo a que el prójimo reciba algo más que un caftán desgarrado, y ya no de generosidades privadas, aisladas, sino a consecuencia del progreso general. La idea es simple, pero, por desgracia, ha tardado demasiado en llegar, eclipsada por el entusiasmo y la fantasía, cuando parecería que basta con un poco de agudeza para caer en la cuenta...”
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Fiódor Dostoyevski,
Crimen y Castigo