“No era una llama de pasión ni un fogonazo de rabia, sino algo paralizante, como el fuego de una bomba de racimo que absorbe todo el oxígeno a su alrededor y te deja jadeando porque parece que te han dado una patada en tus partes y una aspiradora te ha succionado cualquier materia viva de tu interior y te has secado la boca, y esperas que nadie hable pues tú no puedes, y rezas para que no te pidan que te muevas porque tu corazón se ha atascado en un latir tan rápido que antes escupiría trozos de cristal que dejar que alguien circule por sus estrechos pasillos. Fuego como el miedo, como el pánico, como un minuto más así y me muero si no llama a mi puerta.”
―
André Aciman,
Call Me by Your Name