“No quería, no deseaba, no necesitaba un domingo de ocio y diversión. Su alma, su espíritu, si es que eso existía en su interior, ansiaba perderse en la inconsciencia, en un lugar donde no fuera necesario pensar ni actuar, sino sólo esperar que el tiempo pasara inadvertidamente, y donde ni la conciencia tuviera cabida.”
―
Nut,
Juegos de seducción 2