“palabras de G.K. Chesterton, «Juana de Arco no estaba en ninguna encrucijada, bien por rechazar todos los caminos, como Tolstoi, o por aceptarlos todos, como Nietzsche. Ella escogió un camino y caminó por él como un rayo […]. Tolstoi solo elogiaba al campesino, pero ella era el campesino. Nietzsche solo elogiaba al guerrero, pero ella era el guerrero.”
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Alexandre Havard,
La dieta interior