Alaíde Ventura > Alaíde's Quotes

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  • #1
    Héctor Abad Faciolince
    “¡Leontina! La palabra que estaba buscando era leontina. La buscaba porque es una de esas palabras que me fascinan por exactas, pero que siempre se me olvidan porque las uso poco. Palabras como pabilo, conticinio, badajo, palabras de gran sonoridad y precisión, pero que siempre tengo que hacer un esfuerzo mental para poder recordarlas, porque los idiomas se vuelven cada vez más un instrumento rápido, de lenguaje televisivo, elemental, útil, pragmático, en el que los nombres de todas las cosas son reemplazados por la palabra cosa, y casi nadie se toma el trabajo de usar la palabra exacta para decir la cosa exacta, pues pueden señalar y decir cosa o hacer el dibujito o mostrar la cosa en la pantalla.”
    Héctor Abad Faciolince, Traiciones de la memoria

  • #2
    Elena Garro
    “Él sabía que el porvenir era un retroceder veloz hacia la muerte y la muerte el estado perfecto, el momento precioso en que el hombre recupera plenamente su otra memoria.”
    Elena Garro, Los recuerdos del porvenir

  • #3
    Peter Adolphsen
    “Protect art. It is the antidote to the innate barbarism of the human race.”
    Peter Adolphsen, The Brummstein
    tags: art

  • #4
    Marguerite Duras
    “Our mothers always remain the strangest, craziest people we've ever met.”
    Marguerite Duras

  • #5
    Flannery O'Connor
    “She looked at nice young men as if she could smell their stupidity.”
    Flannery O'Connor

  • #6
    Elena Poniatowska
    “En un mitin en Atzcapotzalco un policía subió a hablar; dijo que él era un hombre con dignidad, se quitó el uniforme y lo pisoteó. Luego nos pidió dinero para irse a su tierra. Estaba llorando de coraje.

    • Julián Acevedo Maldonado, estudiante de la Facultad de Derecho de la UNAM.”
    Elena Poniatowska, La noche de Tlatelolco

  • #7
    Kurt Vonnegut Jr.
    “How nice -- to feel nothing, and still get full credit for being alive.”
    Kurt Vonnegut, Slaughterhouse-Five

  • #9
    Rafael Bernal
    “Antiguamente los abogados tenían siempre manchas de tinta en las manos y en la ropa. Gajes del oficio. Pero nosotros ya no usamos tinta. Usamos máquinas de escribir. Ustedes deberían buscar sistemas semejantes. Toda nuestra civilización tiende a que los hombres puedan conservar las manos limpias... Siquiera las manos.”
    Rafael Bernal, El complot mongol

  • #10
    Joseph Mitchell
    “A veces, cuando bromea, la gente ignorante tiene una especie de inspirada temeridad que es de lo más alegre y contagiosa. Le levanta a uno el ánimo.”
    Joseph Mitchell, Joe Gould's Secret

  • #11
    Héctor Abad Faciolince
    “Que uno haya perdido su felicidad no quiere decir que uno sea un infeliz. Claro que esto difícilmente puede entenderlo la terrible banalidad de los que nunca han sufrido. Yo había perdido la felicidad, pero no era un infeliz. Y confiaba en que algún día volvería a reírme porque lo que me habían enseñado en la casa, lo que me había enseñado ese mismo señor asesinado que tanto dolor me daba, era que la existencia valía la pena de vivirse solo por la alegría, por la risa, y no por los horrores.”
    Héctor Abad Faciolince, Traiciones de la memoria

  • #12
    Fernando Vallejo
    “Y sin embargo al padre Tomasino le debo uno de mis momentos más espléndidos, efímero momento en que creí en la bondad del hombre, que es un perverso animal.”
    Vallejo Fernando, El fuego secreto

  • #13
    Sharon Creech
    “how can you love a little cat
    so much
    in such a
    short
    short
    time?”
    Sharon Creech, Hate That Cat

  • #13
    Mo Yan
    “Lo tengo clarísimo: si un hombre no puede casarse con la mujer a la que ama, tiene que buscarse una que le aporte el mayor número de ventajas posible.”
    Mo Yan, Change

  • #14
    Orhan Pamuk
    “En realidad nadie sabe que está viviendo el momento más feliz de su vida mientras lo vive.”
    Orhan Pamuk, The Museum of Innocence

  • #15
    John Perkins
    “Cuando se recompensa la codicia humana, ésta se convierte en un poderoso inductor de corrupción.”
    John Perkins, Confesiones de un gángster económico

  • #16
    John Perkins
    “The choices we make within the boundaries of the twists of fate determines who we are”
    John Perkins, Confessions of an Economic Hit Man

  • #17
    John Perkins
    “Algunos preferirían achacar nuestros problemas actuales a una conspiración organizada. Ya me gustaría que fuese tan sencillo. A los conspiradores se les puede capturar y llevar ante los tribunales. Pero este sistema nuestro lo impulsa algo mucho más peligroso que una conspiración. Lo impulsa, no un pequeño grupo de hombres, sino un concepto que ha sido admitido como verdad sagrada: que todo crecimiento económico es siempre beneficioso para la humanidad y que, a mayor crecimiento, más se generalizarán sus beneficios. Esta creencia tiene también un corolario: que los sujetos más hábiles en atizar el fuego del crecimiento económico merecen alabanzas y recompensas, mientras que los nacidos al margen quedan disponibles para ser explotados.”
    John Perkins, Confesiones de un gángster económico

  • #18
    John Perkins
    “I have come to understand that life is composed of a series of coincidences. How we react to these - how we exercise what some refer to as free will - is everything; the choices we make within the boundaries of the twists of fate determine who we are.”
    John Perkins

  • #19
    John Perkins
    “I've never met anyone who wanted to be a terrorist. They are desperate people.”
    John Perkins

  • #20
    John Perkins
    “¿Se puede ser inocente en Estados Unidos? Es verdad que quienes ocupan la cúspide de la pirámide económica cosechan grandes ganancias, pero millones de nosotros, los demás, dependemos directa o indirectamente de la explotación de los países menos desarrollados. Los recursos y la mano de obra barata que utilizan casi todas nuestras empresas provienen de lugares como Indonesia, que apenas reciben nada a cambio. Los créditos de la ayuda exterior son la garantía de que sus hijos y nietos seguirán siendo rehenes nuestros. Tendrán que permitir el saqueo de sus recursos naturales por nuestras empresas y seguirán privándose de educación, sanidad y demás servicios sociales, simplemente para pagarnos la deuda. En esa fórmula no interviene el hecho de que nuestras compañías hayan recibido ya la mayor parte del pago por la construcción de esas centrales generadoras, esos aeropuertos y esos complejos industriales. Que la mayoría de los estadounidenses desconozcan estas realidades, ¿es excusa suficiente? Desinformados y mal informados adrede, sí, pero… ¿inocentes?”
    John Perkins

  • #21
    John Perkins
    “Formamos parte de un club reducido y selecto —dijo—. Se nos paga, y muy bien por cierto, para estafar miles de millones de dólares a muchos países de todo el mundo. Buena parte de tu trabajo consistirá en estimular a los líderes de esos países para que entren a formar parte de la extensa red que promociona los intereses comerciales de Estados Unidos. En último término esos líderes acaban atrapados en la telaraña del endeudamiento, lo que nos garantiza su lealtad. Podemos recurrir a ellos siempre que lo necesitemos para satisfacer nuestras necesidades políticas, económicas o militares. A cambio, ellos consolidan su posición política porque traen a sus países complejos industriales, centrales generadoras de energía y aeropuertos. Y los propietarios de las empresas estadounidenses de ingeniería y construcción se hacen inmensamente ricos.”
    John Perkins, Confesiones de un gángster económico

  • #22
    John Perkins
    “Hoy esos hombres y mujeres van a Tailandia, a Filipinas, a Botswana, a Bolivia y a cualquier parte donde esperan encontrar gentes que necesitan con desesperación un trabajo. Van a esos países con la intención deliberada de explotar a los desdichados, a seres que tienen hijos desnutridos o famélicos, que viven en barrios de chabolas y que han perdido toda esperanza de una vida mejor; que incluso han dejado de soñar en un futuro. Esos hombres y mujeres salen de sus fastuosos despachos de Manhattan, de San Francisco o de Chicago, se desplazan entre los continentes y los océanos en lujosos jets, se alojan en hoteles de primera categoría y se agasajan en los mejores restaurantes que esos países puedan ofrecer. Luego salen a buscar gente desesperada.
    Son los negreros de nuestra época. Pero ya no tienen necesidad de aventurarse en las selvas de África en busca de ejemplares robustos para venderlos al mejor postor en las subastas de Charleston, Cartagena o La Habana. Simplemente reclutan a esos desesperados y construyen una fábrica que confeccione las cazadoras, los pantalones vaqueros, las zapatillas deportivas, las piezas de automoción, los componentes para ordenadores y los demás miles de artículos que aquéllos saben colocar en los mercados de su elección. O tal vez prefieren no ser los dueños de esas fábricas, sino que se limitan a contratar con los negociantes locales, que harán el trabajo sucio por ellos.
    Esos hombres y mujeres se consideran gente honrada. Regresan a sus países con fotografías de lugares pintorescos y de antiguas ruinas, para enseñárselas a sus hijos. Asisten a seminarios en donde se dan mutuas palmadas en las espaldas e intercambian consejos sobre cómo burlar las arbitrariedades aduaneras de aquellos exóticos países. Sus jefes contratan abogados que les aseguran la perfecta legalidad de lo que ellos y ellas están haciendo. Y tienen a su disposición un cuadro de psicoterapeutas y otros expertos en recursos humanos, para que les ayuden a persuadirse de que, en realidad, están ayudando a esas gentes desesperadas.
    El esclavista a la antigua usanza se decía a sí mismo que su comercio trataba con una especie no del todo humana, a cuyos individuos ofrecía la oportunidad de convertirse al cristianismo. Al mismo tiempo, entendía que los esclavos eran indispensables para la supervivencia de su propia sociedad, de cuya economía constituían el fundamento. El esclavista moderno se convence a sí mismo (o a sí misma) de que es mejor para los desesperados ganar un dólar al día que no ganar absolutamente nada. Y además se les ofrece la oportunidad de integrarse en la más amplia comunidad global. Él o ella también comprenden que esos desesperados son esenciales para la supervivencia de sus compañías, y que son los fundamentos del nivel de vida que sus explotadores disfrutan. Nunca se detienen a reflexionar sobre las consecuencias más amplias de lo que ellos y ellas, su nivel de vida y el sistema económico en que todo eso se asienta están haciéndole al planeta, ni sobre cómo, finalmente, todo eso repercutirá en el porvenir de sus propios hijos.”
    John Perkins, Confesiones de un gángster económico

  • #23
    Sergio González Rodríguez
    “El gobierno estadounidense ha advertido que en México hay una forma de contrainsurgencia encabezada por los cárteles del narcotráfico, que en potencia podrían tomar el gobierno; esto haría necesaria una respuesta militar por parte de EEUU, ya que la fuerza militar y policiaca de México es escasa e inadecuada. Hay allí un doble juego de discurso y prácticas formales e informales, la explicitación de su pensamiento interno y las retractaciones ante el protocolo de las relaciones bilaterales. Para usos públicos el discurso cumple un asedio geopolítico. Mientras tanto, sus distintas agencias operan su propia agenda.”
    Sergio González Rodríguez

  • #24
    Mo Yan
    “Mientras contemplaba al presidente tendido en el sarcófago de cristal, recordé la sensación de cataclismo que había tenido dos años antes al oír la noticia de su fallecimiento; el desengaño al descubrir que en el mundo no había dioses. Ni en sueños habríamos creído que el presidente Mao moriría un día, pero murió. Creíamos que si se moría el presidente Mao, sería el fin de China. Pero llevaba dos años muerto, y el país no sólo no había llegado a su fin, sino que iba mejorando paulatinamente [...]”
    Mo Yan, Change

  • #25
    Héctor Abad Faciolince
    “La verdad suele ser confusa; es la mentira la que tiene siempre los contornos demasiado nítidos.”
    Héctor Abad Faciolince, Traiciones de la memoria

  • #26
    Mo Yan
    “-Pero, cómo pudo Lu Wenli irse con el profesor Liu? -pregunté-. ¡Es inconcebible!
    -Acaso era concebible meterle la pelota en la boca de un requetazo? -replicó He Zhiwu.
    Indudablemente, eso formaba parte de las cosas inconcebibles, lo que demuestra que los asuntos de este mundo sufren infinitos cambios y evoluciones, que la suerte reúne a las parejas predestinadas a través de las más extrañas e imprevisibles coincidencias. No hay nada imposible.”
    Mo Yan, Change

  • #27
    Héctor Abad Faciolince
    “Si la vida es el original, el recuerdo es una copia del original y el apunte una copia del recuerdo. Pero ¿qué queda de la vida cuando uno no la recuerda ni la escribe? Nada. Hay muchos pedazos de nuestra vida que ya no son nada, por un simple hecho: porque ya no los recordamos. Todo lo que no se recuerda ha desaparecido para siempre.”
    Héctor Abad Faciolince, Traiciones de la memoria

  • #28
    “But I think the first real change in women’s body image came when JLo turned it butt-style. That was the first time that having a large-scale situation in the back was part of mainstream American beauty. Girls wanted butts now. Men were free to admit that they had always enjoyed them. And then, what felt like moments later, boom—Beyoncé brought the leg meat. A back porch and thick muscular legs were now widely admired. And from that day forward, women embraced their diversity and realized that all shapes and sizes are beautiful. Ah ha ha. No. I’m totally messing with you. All Beyonce and JLo have done is add to the laundry list of attributes women must have to qualify as beautiful. Now every girl is expected to have Caucasian blue eyes, full Spanish lips, a classic button nose, hairless Asian skin with a California tan, a Jamaican dance hall ass, long Swedish legs, small Japanese feet, the abs of a lesbian gym owner, the hips of a nine-year-old boy, the arms of Michelle Obama, and doll tits. The person closest to actually achieving this look is Kim Kardashian, who, as we know, was made by Russian scientists to sabotage our athletes.”
    Tina Fey, Bossypants

  • #29
    Ernesto Cardenal
    “Esta sera mi venganza:
    Que un dia llegue a tus manos el libro de un poeta famoso
    y leas estas lineas que el autor escribio para ti
    y tu no lo sepas!”
    Ernesto Cardenal

  • #30
    José Saramago
    “Así como la muerte definitiva es el fruto último de la voluntad de olvido, así la voluntad de recuerdo podrá perpetuarnos la vida.”
    José Saramago, All the Names



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