“Mátame, Alice. Y, si no lo haces, al menos, ven y destrúyeme, déjame claro que no hay un mañana en el que pueda recorrer con los dedos los recovecos de tu cuerpo y mis sábanas se estiren bajo tu peso, el tuyo y el mío.”
―
Marta Santés,
Recuérdame, Alice