“Extraño eso de no deberse más que a sí mismo siempre y todo el tiempo y a las amigas y a los amigos. Porque en la amistad, claro, todo siempre es mucho más prístino y cristalino y bienintencionado ya que el contrato, el acuerdo, se renegocia cada vez, se restablece. En la amistad no hay acuerdos que valgan por años y nada está dado por sentado; añoro ese tipo de unión.”
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Romina Paula,
Acá todavía