“Alguien elogió la locura
Yo elogiaré tu alegría: la humildad de no pretender arreglar el mundo (el mundo empieza y termina contigo) que te levantes cantando (¿cómo puedes cantar?) que te acuestes cantando que no conozcas el rencor que no tengas miedo a la muerte
Que te haga ilusión un teléfono un vestido nuevo una receta de cocina la visita de una lejana desconocida
Que todo lo olvides todo
Que te rías —un año después— de tus amores absolutos
Que jamás te preguntes el sentido de la existencia
Allí donde solo los verdaderamente humildes pueden ser alegres.”
―
Cristina Peri Rossi,
Aquella noche