“Me sentí como el niño que aprende las vocales con soltura, pero se traba en las consonantes por estar demasiado pendiente de todo lo que hace su profesora, receloso de que sus atenciones terminen en otro que ya sepa conjugar verbos: yo bailo, tú bailas; yo tonteo, tú tonteas.”
―
Nerea Erimia,
Literariamente tuya