“—¿Polvo mágico? —Rzeczpospolita, una preciosa indígena de noble abolengo que lucía hermosos ojos negros que desprendían fulgores hechizadores extendió un delicado platillo con brillantina, aunque más bien parecía un diamante pulverizado.
—No, gracias, —respondió naturalmente la princesa con una sonrisa.
Rzeczpospolita en su diminuta boca anidó la más subyugadora de las sonrisas.
Eulalia levantó una ceja.
Alýx parecía hipnotizado por las doncellas, escuchando cada cuento que cada una contaba con gracia.
Una de ellas recitó en voz alta las dulces palabras de un poema de Jionni, el poeta.
Inspirada, la princesa se puso de pie ante un gran espejo; su vestido era de un artístico color rojo, peculiarmente clásico y muy de moda.”
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Jionni,
Legítimo Príncipe