“Cuando un abogado defiende al inocente, está mostrando la justicia de aquel que define lo bueno. Cuando una madre arrulla a su hijo, refleja el cuidado del Padre perfecto. Cuando un conserje limpia una habitación, expresa que el Dios que diseñó el universo es un Dios de orden. Cada labor, remunerada o no, visible o privada, es una oportunidad de hacer resplandecer en el mundo la imagen de aquel que lo creó y lo sostiene.”
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Ana Avila,
Aprovecha bien el tiempo: Una guía práctica para honrar a Dios con tu día