“Alguien, lo más probable un profesional, había entrado en la casa por la noche destrozando el mobiliario, drogándole y propinándole una buena paliza. Y lo peor de todo, lo que más lo atormentaba, era que no se acordaba absolutamente de nada. Por un insignificante instante, el agente sintió pánico.”
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Luis A. Santamaría,
El aleteo de la mariposa