“Cuando eres librero, por ejemplo, siempre lees antes que los demás. No deja de ser pretencioso eso de leer antes que los demás y decidir qué es importante y qué no. ¿Con qué derecho? ¿Quién te ha dado el poder de difundir unos textos en vez de otros? ¿De dónde has sacado esa legitimidad? ¡Es entonces cuando te inventas un papel que te autoriza a decir según tus gustos, tus entusiasmos y tus caprichos «Lee este libro» o «No lo leas»! Como más o menos vas conociendo a tus clientes, sabes a qué atenerte. Siempre tendrás grandes y pequeños lectores, adultos, niños, hombres, mujeres, curiosos, apresurados, mirones, y todos los que no acuden, porque no se atreven o simplemente porque no saben.”
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Marc Roger,
La librería de monsieur Picquier