nos hubieran hecho caso a mí y a Glaucia y a Saturnino hace diez años, si les hubiéramos concedido algunos derechos a los socii, a nuestras ciudades aliadas en Italia, como la ciudadanía y el derecho de voto, al menos en los asuntos que les competen a ellos, este levantamiento de los marsos no habría tenido lugar.

