Seamos severos con la empatía. Catalanista en Barcelona, patriota vasco en San Sebastián, defensor de la identidad gallega en Pontevedra y españolista cuando convenga. Caer bien es relativamente fácil. ¡Hasta yo podría conseguirlo! Basta con decir a cada cual lo que quiere escuchar. Pero la verdad tiene mucho más valor, en sus dos acepciones. Lo escribió Ignatieff con delicadeza: «Los ciudadanos saben la diferencia entre alguien que busca su aprobación y alguien que busca su respeto».

