Pese a su fama como escritora de ciencia ficción, nunca había leido a Lisa Tuttle hasta que Marcheto recogió uno de sus relatos en la última antología anual de Cuentos para Algernon. Su cuento, Sustitutos, me pareció el mejor de la añada, un relato original, fresco y terriblemente actual, que mezclaba a la perfección situaciones cotidianas y relaciones de pareja en constantes tira y afloja con lo sobrenatural y extraño. Nido de pesadillas, pese a ser en conjunto mucho más convencional, sigue el mismo patrón que parásitos: historias cotidianas, matrimonios en proceso de demolición o aniquilados por completo, el problema de la maternidad y las relaciones entre hermanos en las que, a veces, irrumpe lo sobrenatural como elemento desestabilizador. Una antología variada que, por desgracia, adolece de un problema a día de hoy casi omnipresente en la ficción terrorífica, a saber, tomar una figura folclórica o mitológica de una cultura ajena para que acabe con el protagonista. Además, hay un elemento que destaca Jesus Palacios en su prólogo y que yo apenas he encontrado en los relatos. Palacios menciona la capacidad de insinuación de Tuttle como una virtud "femenina" ajena a sus contemporáneos masculinos, capacidad que solo he encontrado en muy pocos relatos, pues en la mayoría lo terrorífico no es insinuado, sino que es bastante evidente.
Nido de bichos (***): tras la ruptura del matrimonio, la protagonista acude a refugiarse a decadente casa de su tía, a la que encuentra muy demacrada, aceptando ya su inminente final. Al verla tan deteriorada, la sobrina decide cuidarla, sin saber que ya hay un hombre joven que cuida de ella.
Hamburguesa de carne de muñeca (****): dado el poco cuidado que la niña protagonista tiene con sus muñecas, su padre le recomienda que las cuide, no vaya a ser que vengan los hombres que comen hamburguesa de carne de muñeca a comérselas. Sin embargo, lo que la niña, ni el padre, sospechan, es el verdadero motivo por el que desaparecen los juguetes.
Bienes compartidos (***): una pareja a punto de separarse hacen separación de bienes. Tanto odio se profesan que, incapaces de aceptar la idea de compartir a su perro, deciden eutanasiar al pobre animal.
Volando a Bizancio (***): una escritora de fantasía recibe una invitación para asistir como ponente a una convención en el diminuto pueblo de Bizancio, en Texas. Al llegar, la protagonista recordará los peores momentos de su adolescencia, inventando mundos imaginarios para escapar de la terrible realidad, al ver a las dos organizadoras del evento, dos chicas jóvenes muy parecidas a ella misma en la adolescencia. Conforme avanza la desastrosa convención, la protagonista experimentará una regresión a la infancia.
Recorriendo el laberinto (**): una pareja viaja a Inglaterra para recorrer sus paisajes y ruinas. Una noche, desvelados, contemplan desde la ventana de su hotel a un grupo de personas danzando en lo que parece un laberinto dibujado en el campo. La visión interesará al novio, que decidirá a la mañana siguiente remedar los mismos pasos de los danzantes en el mismo lugar.
El señor de los caballos (***): una pareja, luego de quedarse como tutores de cinco huérfanos, se mudan a una casa en el campo. La madre adoptiva decide que sería buena idea comprar un caballo para aprovechar los establos anexos a la casa. Tal idea hace recordar al marido la muerte de su tio, un hombre que, pese al amor que tenía a sus animales, fue devorado por ellos, y a cómo esa muerte se relacionaba con ciertas leyendas indias del lugar.
La otra madre (**): una madre recién divorciada y pintora se siente sobrepasada. Un día, al regresar a su casa de campo, ve junto al lago a una mujer vestida de blanco que, inmediatamente, desaparece. Esta visión vendrá seguida de visiones similares de un cerdo y un ave, igualmente blancos. Estas visiones despertarán de nuevo su inspiración.
Necesidad (**): una joven se muda a la universidad de otro estado a la espera de casarse con su novio. Al no querer forjar vínculos, que considera efímeros, se limita a deambular por el cementerio de la ciudad. Allí, un día conocerá a un joven, igualmente melancólico, que le confiesa que son almas afines, que se lo han indicado sus amigos muertos.
La memoria de la madera (***): una pareja se enamora perdidamente de un arcón antiguo, hasta el punto de gastar más dinero en él del que deberían. Sin embargo, descubren que, al abrirlo, el arcón despide un olor horrible, aunque pasajero. Este extraño fenómeno despierta la suspicacia de la madre, que presiente que algo malo encierra ese arcón vacío, pero también la curiosidad de su hijo, que dice ver algo dentro.
Cuando te necesita un amigo (***): en el aeropuerto, la protagonista se encuentra con una mujer a la que siente muy cercana, como si la conociera desde la infancia. A la mujer le ocurre otro tanto. Al sentarse a charlar, la mujer le cuenta cosas sobre su infancia, la complicada relación con su madre y cómo se refugiaba de la realidad jugando con su amiga imaginaria.
La extraña (*): una chica regresa a la casa en la que pasó su infancia junto a su odioso novio.
Sun City (**): tras un divorcio complicado, la protagonista siente la presencia en su casa de un extraño hombre que despide un horror horrible y parece llevar puesta a modo de capa su propia piel.
El nido (***): dos hermanas compran una casa en el campo para instalarse y vivir en soledad, al modo de las hermanas Bronte. La casa, sin embargo, necesita reformas importantes, en concreto techar parte del tejado, cuyo enorme agujero han tenido que tapar con una lona. Pese a todo, residen en la casa, hasta que el temperamento posesivo y protector de la hermana mayor comienza a asfixiar a la más pequeña, que se refugiará cada vez más en el desván, donde parece pasar todas las noches.