(3,7 de puntuación en realidad)
Wilkie Collins es uno de mis autores favoritos, desde hace algún tiempo tengo la costumbre de, por lo menos intentar, leerme una novela suya cada año. En 2025 he decidido unificar esta bonita tradición con Halloween y con el victober, la iniciativa que anima a leer autores victorianos durante todo el mes de octubre. Nunca consigo hacerla porque siempre me coincide con la spooky, que la llevo a rajatabla. Pero este año he conseguido hacerla un poquito gracias a una novela de Collins que creo que tenía desde hacía más de 10 años en mis estanterías, que tan solo por su título ya se ve que también es ideal para Halloween.
La sociedad londinense no da crédito cuando el Barón de Montbarry rompe su largo compromiso con una prima suya para casarse con la controvertida condesa de Narona, una oscura figura cuya reputación es la comidilla de media Europa. Pese a todo la boda tiene lugar, y la pareja pone rumbo a Venecia, donde se alojarán en un decadente palacio que se convertirá en el escenario de trágicos y misteriosos sucesos. Cuyos ecos aun perdurarán, cuando el palacio se convierta en un lujoso Hotel en el que, casualidad o destino, terminarán hospedándose una parte de la familia del Barón.
Una mujer misteriosa y astuta que se mueve entre la maldad y los remordimientos, un tétrico palacio a orillas de un canal veneciano, apariciones, deudas por saldar, misteriosas apariciones, nobles empobrecidos y una familia envuelta en lo inexplicable. Muchos de estos son ingredientes típicos de las novelas de Wilkie Collins, y una vez más, el autor británico demuestra que sabe muy bien cómo manejarlos. El que se considera padre de la novela de detectives y de las sensation novels, esas novelas que se publicaban capítulo a capítulo en periódicos semanales o mensuales y que siempre dejaban al lector, con ganas de saber qué es lo que iba a ocurrir en la entrega siguiente (de forma muy parecida a lo que ahora nos ocurre con los culebrones y las series o los mangas) manejo muchos géneros a lo largo de su prolífica, bibliografía. Deshumano salieron, novelas, obras de teatro y relatos varios, que se movían entre el género del misterio, el costumbrismo, la crítica social y también lo gótico. Sinceramente yo me pensaba que “ El Hotel Encantado” iba a virar más hacia el misterio y la investigación policial, todo ello condimentado con un toque sobre natural que luego iba a tener todo el sentido del mundo y ser explicado de una manera racional, a modo de las novelas de Sherlock Holmes. Por eso me ha sorprendido que el libro en realidad sí que tiene bastante de sobrenatural. Para bien, por supuesto. Creo que el toque de historia de terror da a la novela. Un punto único y especial que ayuda a que sea muy entretenida y disfrutable.
De hecho, tengo que decir, que me ha sorprendido llevarme algún que otro susto leyendo este libro. Y la manera en que el elemento fantasmagórico no desentona dentro de la trama que Collins nos propone en esta novela, que al principio tiene visos de Drama costumbrista y novela policial. Porque el libro no es solo que sea muy entretenido, también está muy inteligentemente hilvanada en cuanto a argumento se refiere, que al cerrarla no deja ningún nudo sin atar. En esto ayuda cómo usa diferentes técnicas narrativas dentro de este texto, algo bastante típico en la literatura victoriana y que ayuda a hacer avanzar la trama y a dar información al lector, como el uso de cartas, testimonios indirectos o, al final de la historia, de una obra de teatro, que se dice que es mentira, pero que se desvelará como una auténtica confesión. Y por supuesto, la forma en que Collins maneja diferentes tipos de literatura y géneros dentro de un solo libro, lo que da también mucha gracia al asunto y que tiene su mérito teniendo en cuenta que el volumen no llega a las 250 páginas. Hay una escena que la verdad es que te pone los pelos del punta, tal y como exige que sea el clímax de la historia. Una escena deudora de la más pura tradición gótica y de las novelas de apariciones de fantasmas que solo por ella creo que compensa con creces dedicarle un tiempo a la lectura de esta novela y que hará las delicias de todos los amantes de las historias ambientadas en palacios venidos a menos, edificaciones de arquitectura romántica o antiguo, mansiones embrujadas y casas encantadas.
Por lo que he podido encontrar en otra reseña, “ El Hotel Encantado” también fue publicado por entregas en el año 1878 en la revista Belgravia Magazine, apareciendo como libro completo un año más tarde. Como os menciono más arriba, Collins fue una de las figuras más destacadas en un género literario que tiene sus ecos en la actualidad y al que tanto sigue debiendo la literatura actual. Y del que se nota que esta intrigante novela corta bebe mucho. Hay misterio, intrigas, dramas familiares, conspiraciones y un toque de maldad y oscura astucia que me ha recordado mucho a las novelas puramente góticas. Collins demuestra una gran inteligencia narrativa al dar a cada uno de los elementos que aparecen en la novela su espacio y su tiempo, a saber sacar un mínimo de provecho de todos y cada uno de ellos. Y digo mínimo porque el gran pero que puedo ponerle al libro es que siento que en algunos momentos Collins mete el turbo y y no se para lo que debería en ciertos sucesos que acontecen a lo largo del texto, lo que da a todo el conjunto, una sensación de ligereza, que hace que se me quede en muy poca cosa, algo que creo que no habría sido así si el libro hubiera tenido unas poquitas páginas más para desarrollarse adecuadamente. de hecho, me ha decepcionado un poco el escaso jugo que le ha sacado a la ambientación en una ciudad tan hermosa y adecuada para la intriga gótica y lo terrorífico como Venecia. En realidad ll que de verdad importa es el palacio reconvertido en hotel en el que tienen lugar los hechos más importantes de la historia. El cual podría haberse ubicado perfectamente en Inglaterra, en España o en la Patagonia. Pero a lo que es la ambientación en Venecia tan solo se le saca todo el jugo que merece en una única escena que tiene lugar en la preciosa piazza de San Marcos y en el famoso Caffè Florian. Eso, la verdad es que me ha decepcionado, me hubiera gustado que la ciudad de los canales hubiera tenido más protagonismo.
Pero, pese a todo, “El Hotel Encantado” es una novela de lo más entretenida, que se le en un suspiro y que sabe mantener al lector con la intriga en cada uno de sus capítulos. Es cierto que a lo largo de la lectura encontramos varios elementos característicos de otros trabajos del autor y perfectamente reconocibles para los que ya nos hemos encontrado cada cara con Collins en otras lecturas. En esta historia, como en tantas otras salidas de su pluma hay mucho melodrama que a veces puede resultar un tanto pesado, y cosas que se dan por casualidades de lo más oportunas. Pero la gracia está en cómo sabe mantener su sello personal y aún así resultar un autor ligero y entretenido que gusta mucho y sabe componer unas historias en las que no faltan los golpes de efecto y el misterio. El libro se articula en tres cuadros o actos, los dos primeros tienen lugar en diferentes puntos de Inglaterra e Irlanda y es el último el que sucede en Venecia, en el Hotel que da título al libro. Y a lo largo de sus páginas nos encontraremos con fieles enamorados, dramas familiares, desapariciones, nobles Canallas y con dos mujeres que se contraponen como la noche y el día. Frente a una Agnes Lockwood, rubia y puramente inglesa, educada, sacrificada y bondadosa, la figura de la condesa de Narona o lady Montbarry resplandece como un sol oscuro. La condesa es pecaminosa, misteriosa, y puede llegar a hacer cosas que hielan la sangre y que, obviamente, solo podría hacerlo una continental europea, cosas que jamás se le pasarían por la cabeza a una buena inglesa de pura cepa. Y es que la verdad no se puede negar que Collins es hijo de los tiempos en los que vivió en muchos aspectos, y uno de los más destacados es en la manera de retratar a las figuras femeninas y en los prejuicios que exhibe hacia el resto de nacionalidades europeas, algo típico de la literatura victoriana. Por lo menos en esta novela. Porque tengo que deciros que si algo me gusta de este autor es que ha sabido crear figuras femeninas muy interesantes en otras de sus novelas. De hecho, la tétrica condesa me ha recordado a una de mis creaciones preferidas del autor, la fascinante y byroniana Lydia Gwilt de la muy recomendable “Armadale”. Las dos son mujeres que bailan entre el bien y el mal, sus debilidades y sus remordimientos, las pasiones que las mueven y su capacidad de hacer el mal sin que le tiemble el pulso. En el caso de la condesa, llámala atención por esa combinación tan interesante que resulta de que sea un cruce entre Lady Macbeth y María Magdalena, por no hablar de que la relación que de forma dramática establece con la bienintencionada y pura Agnes es uno de los motores más interesantes de la novela . Porque sí, muchas veces con Collins, como en tantas novelas y películas, el malo siempre es más interesante que los que se suponen los buenos.
Hay que reconocer que “El Hotel Encantado” no deja de ser una de sus composiciones menores de Wilkie Collins, que no llega al nivel de algunas de sus novelas más famosas como “La Dama de Blanco” o “La Piedra Lunar” ( que, por otra parte, siguen siendo mis dos favoritas del autor). Pero aún así, yo he disfrutado bastante de su lectura. Me ha durado un suspiro, se me ha hecho muy corto y en todo momento me ha tenido enganchada. Collins, como yo os he dicho antes, es un autor que me gusta, pero no todos sus trabajos lo hacen de la misma forma, y me temía que este que nos ocupa ahora no fuera a terminar de ser de mi agrado. No pasará por ser uno de mis preferidos del escritor Británico, pero tampoco será de los que menos me han gustado de cuantos he leído suyos. Por lo tanto, no puedo dejar de recomendaros. Además, creo que no me he equivocado al elegirlo como una de mis lecturas para la spooky season de este año, y creo que si vosotros hacéis lo mismo tampoco erraréis.