Maravilloso... e inquietante. En cada página, en cada cuento, es evidente que el autor es el mismo escritor y director de películas que hemos disfrutado tanto. El humor ácido, el absurdo que, de repente, parece casi posible, es casi imposible por lo perfecto. Sin embargo, pasa algo que me ha estado pasando también con sus películas: ¿se repite? Woody Allen, genial como es, al parecer también es susceptible de ciclarse y, así como en algunas de sus últimas películas parecería que estamos viendo la misma historia repetida mil veces, pero en otra locación, así sus cuentos, maravillosamente escritos y realmente divertidos, en ocasiones parecen simplemente el mismo texto reescrito. ¿Hasta dónde se conserva un estilo antes de caer en la repetición? Por otra parte, es muy inquietante encontrar, una y otra vez, referencias al físico de mujeres (casi siempre jóvenes, prácticamente adolescentes, o clichés sexistas como la azafata sueca o la rubia curvilínea) y a su conquista que, si bien son divertidas, no dejan de echar una sombra en el contexto de la vida privada de Allen. Una vez que leo su visión de las mujeres tiendo a darle más credibilidad a Mia Farrow...
De cualquier manera, es un libro divertido y muy, muy disfrutable.