Qui n’aimerait pas que son enfant soit avide d’apprendre et persévérant; qu’il soit capable d’introspection, de contemplation, de concentration; qu'il se montre chaque jour reconnaissant, ne tenant rien pour acquis? Pourtant, notre époque ne cesse de l’éloigner de ces aspirations, de le détourner de la nature, du jeu libre, du silence… Dans notre monde à bout de souffle, les enfants glissent dès le plus jeune âge dans un milieu contaminé par les bruits, les écrans, les rythmes effrénés. À peine hauts comme trois pommes, ils doivent déjà faire face à des attentes élevées, à une scolarisation précoce, à des journées surchargées. C’est ainsi que sont étouffés la curiosité naturelle et la quiétude qui devraient normalement bercer l’enfance. Cultiver l’émerveillement, c’est offrir à nos enfants un terreau fertile où ils pourront découvrir tranquillement les mystères et les beautés du monde. Un enfant émerveillé devient un adulte émerveillé, pour qui jamais ne s’éteint la soif d’apprendre.
Estou moi de acordo coa tese: enfocar a educación a partir do/da neno/a e da súa capacidade de asombro, de descubrir as cousas e relacionarse con elas. Pero todo o que conta esta libro collería perfectamente nun artigo de prensa. As súas 170 páxinas son voltas e voltas cara a ningún sitio, un totum revolutum no que a autora mestura todas as súas ideas sobre a educación. Concordo na maioría, pero discrepo en presentalas como un conxunto, como un paradigma: ao fin parece un catálogo do que é bo e o que é malo para a educación de teu fillo/a, un pouco na liña de Carlos González e as súas exposicións do "correcto sen contexto". Así, partindo dunha idea que comparto, atopeime cun texto algo dogmático, que trata ao lector dunha maneira un pouco infantilizada, no que o asombro non asoma por ningún lado, con bastante moralina, continuas referencias á "excelencia" como obxectivo (e discrepo) e xunto a algunhas citas interesantes e moitas aparentes reproducións de conversas anónimias, un feixe de frases desas de autores que valen para todo: Einstein, María Teresa de Calcuta, Cervantes, Chesterton, Herman Hesse... Tampouco podo negar que me provocou certo prexuízo ler o título do anterior libro da autora: "Cómo conseguir una empleada del hogar comprometida sin morir en el intento".
Está bien. Las ideas principales están bien, son muy interesantes y pueden hacer que cambie tu perspectiva de la vida, si practicas una enseñanza tradicional, o crianza tradicional autoritaria, o basada en tecnologías. Desmonta estas ideas. Si ya tienes más o menos interiorizada la idea del asombro, la crianza respetuosa, la educación basada en valores, experiencias, etc., es una repetición durante 100 páginas de una muy buena idea.
Que esteja aberta a temporada de leituras sobre parentalidade e infância, agora que tenho um exemplar de mini-gente pessoal para educar.
Esse é um livro bem repetitivo para algo tão curto. Parece que a autora tentou transformar o que seria facilmente descrito em um texto um pouco mais extenso de blog, digamos, em um livro de 160 páginas. Achei as escolhas por citações bem... aleatórias, às vezes, como se tivessem sido pesquisadas no Pensador (com muito Einstein, Tomás de Aquino, Martin Luther King Jr... coisas genéricas sendo aplicadas à educação especificamente, saltando aos olhos bem mais do que as citações de teóricos da área). Também achei o capítulo sobre "feiura" bem patético mesmo, com a autora criticando coisas como Monster High e histórias infantis com vampiros kkkkkk. Acesso a obras de terror apropriadas para a idade não me parece algo que interfere diretamente no desenvolvimento cognitivo e criativo de uma criança.
Tendo dito isto, a nota não foi tão baixa porque a grande proposta de "Educar na curiosidade" é interessante, traz boas informações e dialoga com o que eu mesma gostaria de aplicar. Fala muito sobre os danos da hiperestimulação, tanto através de telas quanto de atividades paradidáticas em excesso, e da importância de ir mais devagar, permitir a exploração lenta etc. para a formação de cérebros mais resilientes e capazes de foco e concentração. Toda criança nasce uma cientista observadora, mas esse lado acaba sendo podado, e nesse ponto o livro de Catherine L'Ecuyer e seus argumentos são relevantes para combater essa perda.
Interesante reflexión acerca de la educación de los más pequeños en la que aspectos como el asombro o la belleza juegan un papel clave, frente a la sobrestimulación o el abuso de pantallas. No estoy de acuerdo con todos sus planteamientos, especialmente en lo que se refiere a la Atención Temprana, pero creo que es un libro que merece la pena leer; por supuesto si tienes niños pequeños o te interesa el mundo educativo, pero también para que cada uno, como adulto, se plantee dónde ha quedado su capacidad para asombrarse.
Un mensaje claro que repite y elabora desde diferente ángulos. La importancia de proteger el asombro de los niños evitando visualizarlos como “adultos en potencia” o “adultos inacabados”. Los niños son niños y somos nosotros los que debemos adecuarnos a ellos si queremos avanzar como sociedad.
Cuanto sentido común, sensibilidad , amabilidad, respeto.... me ha encantado, ojalá todos los padres lo leyeran. Respeto al crecimiento y a los ritmos naturales del niño. Basta de sobreestimulacion . Dejemos a los niños ser niños en este mundo de adultos tan poco respetuoso por la mirada buena y limpia de los niños
Iba buscando un libro que aportara herramientas y consejos prácticos, una guía para aplicar técnicas “fáciles”, y he encontrado un ensayo, cuya tesis principal es que hay que olvidar los sistemas educativos “mecanicistas”, que consideran que los niños deben ir cumpliendo hitos y etapas en momentos marcados y que por tanto se debe imponer un sistema para lograrlo. Es decir, una forma de ver la educación desde fuera (desde los adultos) hacia dentro (hacia el niño).
Por el contrario, el libro aboga por una educación de dentro hacia fuera, que respete la naturaleza del niño, sus ritmos y sus necesidades, “limitándose” la labor de los padres a ofrecer oportunidades y guías para su tendencia natural hacia el aprendizaje (hacia la verdad, el bien y la belleza), mientras limitan y reducen su contacto con todo aquello que vaya en contra de la naturaleza del niño (todo lo que aún no corresponda con su madurez, la vulgaridad, la violencia, etc.)
Para ello, parte de la base, defendida por la filosofía clásica, de que el asombro es el motor del conocimiento y la puerta para la Belleza, que a su vez es la expresión sensible del Bien.
Hace hincapié en la importancia del:
- respeto por los ritmos de cada niño, no en etapas e hitos marcados desde fuera, creados por lo que es habitual que un niño haga a determinada edad o por la utilidad social perseguida en cada momento por la sociedad. Los padres conocen este ritmo peculiar de su hijo, y deben adaptar el aprendizaje al mismo, no forzar al niño a cumplir con las expectativas de lo “normal” para cada edad;
- el contacto del niño con la realidad (con juegos reales, no virtuales, con la naturaleza como maestra primera e inagotable).
- la importancia del silencio.
Esta perspectiva permitirá una aprehensión de la realidad a través de la reflexión, de la experimentación y de la paciencia, permitiendo que sea el niño quien “descubra” el mundo, y no se le dé ya hecho. Esto se apoya en la afirmación tomista de que primero viene la invención y el descubrimiento, y luego la disciplina y el aprendizaje.
Como consecuencia lógica, defiende un uso casi nulo de las pantallas y en general de los ruidos de la vida contemporánea, y una dedicación (esfuerzo y tiempo) por parte de sus padres, verdadero Virgilio en el viaje de niño.
El problema principal que le encuentro es que desarrolle su teoría en la realidad de un mundo hiperexigente y rápido, al que los adultos no pueden sustraerse. Está muy bien que respetemos los tiempos y las formas de los hijos, pero si dejamos que se vistan en 45 minutos, que desayunen en una hora y que se distraigan viendo una hormiga otra media hora camino del colegio, la vida real es impracticable.
Pero es que el libro no pretende y no puede dar propuestas generales que se apliquen en todas las circunstancias. No da soluciones para problemas concretos, sino que aporta una serie de elementos de reflexión cuyo mensaje principal es que el niño tiene una naturaleza propia, peculiar, que se debe conocer, respetar y acompañar, sin forzarlo ni adelantar etapas.
Un libro sencillo de leer, que pone de manifiesto algunos temas clave sobre los niños, su educación y su increíble capacidad para el asombro. Al principio sorprende porque muchas de las cuestiones parecen obvias: la naturaleza, el juego, el tiempo, la lectura, la dedicación y estimulación justa por parte de los padres, que no animadores... Temas que para muchos de nuestra generación parecen obvios por haberlos experimentado en nuestra niñez y que pueden hacer al libro algo tedioso y pretencioso. Sin embargo la sociedad sí que ha cambiado, arrastrando a la paternidad y la educación de nuestros hijos, y este libro me ha ayudado a recordar algunas de las cosas que son realmente importantes en la niñez de nuestros hijos, una etapa mágica para ellos y nosotros si sabemos cuidarla y estamos tan abiertos como ellos a que las pequeñas maravillas del mundo nos asombren.
En mi idea de seguir el #ningunlibroencasasinleer me he encontrado con esta lectura que me regalaron cuando nació Aitana, y que la verdad nunca me llamó (sorry Laura).
Es que yo no soy muy de leer ensayo sobre educación, no porque no me importe, sino porque en general veo que la gente escribe obviedades, o teorías con las que no concuerdo, o conceptos demasiado teóricos que no puedo aplicar.
Me ha pasado un poco con este libro esas tres cosas. Siendo interesante, me esperaba que diera más ideas prácticas. Las cosas que propone son la reducción de las pantallas (cosa que ya hacemos) y el acercamiento a la naturaleza (cosa que también hacemos).
Aún así siempre se aprende y me ha hecho reflexionar sobre las prisas, sobre el venga, va, vamos, corre y demás...
Es agradable leer sobre ideas pedagógicas que apoyan y protegen a la infancia (en el sentido de respeto de ritmos, tiempos y necesidades) en este frenético y cambiante sistema que, para los que creemos en la naturaleza y el asombro como principio de la educación (que no imposición), nos obliga a cumplir objetivos curriculares desorbitados, en cantidad y calidad (con calidad me refiero a la cercanía al niño).
Un buen libro para introducirse en el tema, pero me faltaría más desarrollo en algunos topics, como el de la Belleza, o el papel de la naturaleza.
Libro fácil de leer y recomendable para padres y educadores. En general, aunque tampoco aporta nada que no se haya dicho, estoy bastante de acuerdo y creo que es necesario tener esa visión en la educación. Eso si, la autora tiene una especial manía por "las pantallas" que no comparto en absoluto, la tecnología está ahí y no va a desaparecer, al contrario, lo que hay que hacer es convivir bien con ella, utilizarla bien, hay que criticar el mal uso no el uso en sí.
S'émerveiller. Retrouver le temps de s'émerveiller. Éteindre les écrans, tous les écrans. Incluant celui-ci.
Une approche séduisante sur l'éducation des enfants, et une condamnation unilatérale de l'utilisation des écrans par les enfants de 0-5 ans, voir plus.
Comme parent, on ne sort pas de cette lecture indemne.
Es tan sumamente repetitivo... Podría haber estado mucho mejor si lo hubiesen hecho en 20 páginas, en vez de en 100. Es repetir todo el rato las mismas ideas pero con otra fórmula sintáctica. Que tiene razón en muchas cosas? si. Que son cosas más que obvias? Pues también. Me hubiese gustado alguna reflexion a mayores acerca de entender a los niños como adultos pequeños, algún guiño a los ritmos acelerados de la sociedad por convertirnos en maquinas de producción... no se, me falta mucha chicha. Ya se sabe que la sobreestimulación es mala y que genera que los niños se aburran a la mínima y q no sepan gestionar ese aburrimiento. Dime algo más, no se... Por otra parte, lo de andar a citar todo el rato a Einstein me causaba bastante ick. I mean, entiendo q de sensación de que citar a personas importantes de seriedad, pero quizás la situación estuviese mucho mejor si hubiese citado a pedagogos. Anda que no hay un montón q respalden ese tipo de ideas (si que hablo de Montessori y así pero bueno, un pcoo el bare minimum).
Las dos estrellas van porque bueno, dentro de lo que cabe aunque sea repetitivo no es difícil q leer, tiene un léxico sencillo. Por otra parte, si q hubo cositas interesantes con respecto a los ritmos, a los hitos y a las series de los dibujos.
Me centraría en mejorar sobretodo lo de ser repetitiva y lo de profundizar en aquellas cuestiones de las q se le puede sacar chica a nivel sociológico.
Volver a lo tradicional, a lo básico y natural, a la originalidad (como bien señala la autora) puede resultar una bocanada de aire fresco, e incluso, generar mejores resultados, que las técnicas y modas que persiguiendo un mejor desarrollo del niño, lo saturan, aturden y embotan. En el desarrollo de un niño (como en todo lo que vale la pena) el fin es lo relevante, y las técnicas y mecánismos se subordinan: el niño es el protagonista, y este tiene su propio ritmo y sus modos naturales.
Una lectura sencilla que deja varias ideas sobre cómo lidiar con algunas tendencias actuales en torno a la educación de un niño: no es necesario coincidir en todas ellas, el mensaje de fondo es claro y relevante.
Livro bastante elucidativo! Fala de uma maneira geral mas assertiva sobre como mantermos a criança curiosa (característica que lhe é natural Mas que muitas vezes é pisada pelos hiper estímulos). Perante a correria, agressividade e excesso de informação do dia a dia como deixar que as crianças fluam naturalmente ao seu ritmo.
Una radiografía precisa de muchos de los problemas educativos con que nos enfrentamos a diario profesores y padres. El asombro es el motor del conocimiento. La capacidad de asombro es innata y es la que guía el aprendizaje de los bebés y los niños. Por eso, se debe evitar la hiperestimulación, porque provoca que el aprendizaje venga desde fuera. Esta hiperestimulación es causante de que muchos de nuestros adolescentes no valoren lo que les rodea y se encuentren desmotivados.
Eu ia dar 4 estrelas, mas achei os capítulos de beleza e feiúra, ao final do livro, sofríveis. Pouco embasamento, conceitos cheios de lugar comum e acho que Roger Scruton tem mais cacife pra falar sobre. O livro me deu alguns ótimos insights na educação de minhas filhas, especialmente acerca dos prejuízos do excesso de telas e de viver de forma “virtual”. As citações de Tomás de Aquino e Chesterton são valiosas. Mas o livro é cheio de clichês e em alguns momentos repetitivo.
Un muy buen libro que te hace recapacitar en la visión del aprendizaje. Es un libro al cual debes volver a ciertos capítulos para recapacitar y comprender como los niños de hoy en dia son afectados por tediosos horarios y abruptos programas. Encantada también ya que fue un hermoso regalo de una querida amiga.
Estupendo libro, que no por ser todo lo que cuenta de cajón deja de ser interesante. Es un alegato pro infancia libre y espontánea, todo lo contrario de lo que nuestros hijos viven cada día, pero sin rollos flowerpower ni tontunas new age.
Un libro de cabecera para todo aquel que tenga hijos o se dedique a la educación... Proteger la infancia de los pequeños, respetar su ritmo de crecimiento o aprender a través de ellos son algunas de las claves que nos deja la autora en este gran libro
Em ‘Educar na curiosidade’, Catherine L’Ecuyer fala, essencialmente, que devemos parar, observar e ser pacientes, para conseguirmos ter a sensibilidade necessária para entender as necessidades de nossos filhos.
No início do livro, a ideia de que estímulos podem ser prejudiciais para nossos filhos parece um pouco confusa, contudo, a autora logo deixa claro que fala das telas, dos video games, de uma vida cheia de barulho e informação desnecessária, ou seja, dos superestímulos.
Fala da importância de não antecipar etapas e de deixar que a curiosidade da criança pequena seja o motor para seu aprendizado. Contudo, ressalta que uma criança não se educa sozinha, é preciso lhe dar limites e uma estrutura mínima e segura, algo que chama de ‘caos controlado’, para suas descobertas.
L’Ecuyer fala da importância do contato com a natureza, de observar o ritmo lento de um caracol ou do crescimento de uma planta, de nunca cair no excesso e no consumismo, de ensinar a criança a esperar e desejar algo. Fala que é preciso dizer não até o fim, sem ceder; que criança precisa de carinho, de mais tempo em família, de menos barulho e de mais silêncio.
O capítulo em que fala sobre Beleza - a expressão da bondade e da verdade - é, a meu ver, o mais interessante. Devemos cercar nossas crianças de Beleza, com B maiúsculo mesmo, enriquecer suas vidas com o que há de melhor e protegê-las daquilo que não as convém. É preciso, no entanto, ter cuidado para não cair no artificial e no forçado. O artificial não tem beleza, e se não a tem, não serve para nossos filhos.
Como saber se estamos antecipando etapas e superestimulando nossos filhos? Como saber se estamos oferecendo-lhes toda a Beleza da qual necessitam e protegendo-lhes da vulgaridade e mediocridade? A autora diz que é preciso sensibilidade. Para isso, devemos aprender a ouvir, observar, ser paciente, prestar atenção às necessidades das crianças e jamais buscar modelos ou fórmulas prontas.
“A beleza não faz feliz a quem a possui, e sim a quem possa amá-la e adorá-la.” (Hermann Hesse) Que saibamos, portanto, ensiná-las a apreciar toda a beleza que as cercam.
Tenho sempre algum receio de ler livros pedagógicos. Normalmente são muito unilaterais e mais preocupados com a fundamentação das ideias que expõe e menos no sentido prático da coisa. Aqui dá-se o mesmo fenómeno, não há surpresas. No geral concordo com a maioria das ideias da autora (e ha outras que discordo completamente) mas acho que perde-se tanto tempo com referências bibliográficas que não há depois uma componente prática para as ideias que defendem. Esperava mais deste livro, esperava mais exemplos verdadeiros e menos simulações do que pode ser a realidade das crianças que são educadas como pequenos adultos. Estava muito curiosa com este livro (pun intended) mas não encheu as medidas. Gostei da simplicidade com que é escrito e os capítulos curtos e citações algo inspiradoras. Ficou a faltar uma visão mais tridimensional do problema e eventualmente exemplos e sugestões. Confesso que talvez o contexto atual não ajude a receber bem este tipo de livro. Sei que nesta fase da pandemia é difícil sentir que conseguimos controlar seja o que for na educação das crianças, com a quantidade de pratos que giramos em simultâneo e sei que não há ainda literatura disponível sobre este assunto que aquiete as mentes dos pais. Talvez fosse essa a minha procura, numa fase em que os ecrãs preenchem o dia do meu filho. No entanto, mantenho a minha opinião. O livro lê-se bem e tem as ideias bem justificadas e fundamentadas. Concordo com muitas das ideias. Mas é fraco e incompleto. No entanto não me arrependo de o ter lido.
Livro sensacional, muito fácil de ler, que faz um diagnóstico perfeito da nossa realidade, de como estamos tratando nossas crianças. Educar na curiosidade (Educar en el asombro) é deixar a criança crescer no seu ritmo, buscar os seus próprios estímulos dentro de limites e da bondosa condução dos pais. É não ficar superestimulando a criança, mostrar a beleza do mundo e não expô-la tão cedo às coisas feias, principalmente brinquedos e desenhos que cultuam a feiura. Enfim, gostei muito do livro.
Também devo dizer que o livro é muito bem diagramado. É muito fácil de ler, com tipografia grande, tamanho de página pequeno e papel apropriado. Eu e minha esposa lemos o conteúdo em poucos dias.
Alguns probleminhas que encontrei foram de tradução e de revisão, principalmente. Há um tanto de erros de revisão. Além disso, o livro poderia ter sido sintetizado ainda mais, pois há algumas passagens repetitivas. Também reescreveria os últimos três capítulos (15, 16, 17) pois, pelo menos na tradução, não estão muito bem resolvidos (é difícil falar bem sobre Beleza, é preciso de mais estudo filosófico, mas enfim).
De qualquer forma, a mensagem do livro é clara. Não deixe de lê-lo se você tem filhos ou pretende ter.
Este é um livro de leitura necessária, porém, ao mesmo tempo, superficial. Deixa bastante a desejar em termos de objetividade. A autora cai, não raro, numa espécie de sentimentalismo semi-poético sem real profundidade, embora cheio de boas intenções. Não se vai, no fim das contas, muito além da simples constatação de que nossas crianças perderam a curiosidade, por serem bombardeadas com estímulos de todos os lados, e que é preciso protegê-las das tecnologias, ao menos nos primeiros anos de vida. Para além disso, encontramos observações esparsas que são interessantes, mas fica faltando um aprofundamento que justifique um livro, quando se poderia ter escrito um simples ensaio. Além disso, ao final, a autora cita uma passagem de Maria Montessori que, concretamente, não significa nada. É demagogia pura e simples: “Si cambiáramos el centro de la civilización del adulto hacia el niño, una civilización más noble emergería.”