La primera parte de esta trilogía no me dejó ni fría ni caliente, pero como en un impulso había comprado la segunda y tercera parte, decidí continuarla (aunque el primer libro se lo regalé a una de mis amigas para deshacerme de él, que a ella si que le encantó y siguió con la trilogía, según ella Tim Burton habría adaptado ya esta trilogía si estuviese en inglés). Sin embargo, este segundo ha sido harina de otro costal.
Para empezar, viene con un prólogo que te pone en antecedentes de lo que pasó en el primer libro, cosa de agradecer, especialmente si dejas pasar más de un lustro entre la lectura de uno y otro, como fue mi caso. La introducción que tan pesada se me hizo en el primer libro, desaparece de éste, para dejar paso a las traiciones e intrigas, a las que acompañarán algunas muertes más y el desenlace de las transformaciones de los cachorros de la cosecha, con una situación bastante inestable en el gobierno de Rocavarancolia. Menos mal que tengo el tercer libro (la sombra de la luna) en mis manos, porque no creo que pueda vivir durante mucho tiempo con la intriga en la que me ha sumido ese final.
Me gustaría decir que todos los personajes evolucionan, pero solo he visto esa evolución en Héctor y Mistral (aunque se ha quedado en plan pause, sin avanzar durante bastante tiempo) el resto ha sido el cambio de la cosecha y el avance de los hechos. Supongo que eso ha hecho que me costase coger el libro en algunos cachos, aunque cuando lo cogía me volvía a enganchar rápidamente. Con tantos personajes y tanta muerte, es imposible evolucionar a todos los personajes, ya que muchos no están allí para quedarse, y no hablemos de empatizar con ellos. La que más me ha gustado ha sido Dama sueño y espero saber qué pasa con Mistral en el siguiente libro, son los que más curiosidad me producen.