Richelle Mead, ¡tenías una idea buenísima y no la supiste aprovechar! ¿Por qué? ¿POR QUÉ? Vaya...
Bueno, Soundless nos cuenta la historia de una villa pequeñísima situada en lo alto de una montaña de China. Quienes viven allí están absolutamente incomunicados con el mundo exterior: los valles están bloqueados por avalanchas y los riscos son demasiado inestables como para escalarlos. Además, en la cima de esta montaña no hay tierra fértil donde cultivar, no hay árboles de donde sacar frutas y tampoco hay ganado... sólo hay minas. Y hay algo más: desde hace generaciones, todos los habitantes de la villa son sordos. La única manera en la que estas personas sobreviven es gracias a una línea que baja hasta una de las ciudades de Beiguo, desde donde les envían ínfimas cantidades de comida a cambio de los metales que sacan de las minas.
Todas estas personas, que viven bajo las más estrictas normas de etiqueta y honor orientales, se han dividido las labores, así que pueden ser maestros, artistas, mineros, sirvientes o mendigos. Esta sociedad funciona básicamente como un sistema de castas, en las que los maestros y artistas son los más renombrados y los mendigos son básicamente los parias. Además, está estrictamente prohibido relacionarse personalmente con personas de otro estatus.
Fei, nuestra protagonista, es la artista más talentosa de toda esta villa y su función es retratar los hechos que suceden día a día para mantener un registro y poder comunicarlo a los demás. Su hermana, Zhang Jing, también es artista, pero al igual que muchas otras personas, además de haber perdido el oído, está quedándose ciega, lo cual es fatal para un artista pues pueden bajarla al rango de sirvienta o, peor aún, a las minas.
El punto de todo esto es que, eventualmente, empieza a llegar menos y menos comida a la villa y los Sabios están bastante preocupados, aunque no saben muy bien qué hacer. Después de varios acontecimientos, aparece Li Wei, un minero que acaba de perder a su padre y que conoce a Fei desde que son niños, a pesar de que sus labores los separaron. Él, cansado de la negligencia de los Sabios y de la falta de respuesta de la ciudad en la base de la montaña, le propone a Fei que escapen de la villa y traten de negociar con los gobernantes de abajo para que les envíen más comida. La propuesta de Li Wei es tremendamente peligrosa, pues nadie a sobrevivido el bajar la montaña por los riscos; sin embargo, cansada de todo y sabiendo que el hecho de que misteriosamente haya recuperado la audición podrá ayudar, Fei acepta ir con él.
Como les decía al principio, todo el setting del libro y la idea de ubicar la historia en una sociedad asiática con normas y creencias culturales tan diferentes a las que estamos acostumbrados son geniales. La manera en la que Richelle Mead nos describe una sociedad en la que las personas no pueden comunicarse con palabras, sino solamente con signos y pinturas, es magistral. Y lo digo no sólo por el concepto en sí mismo, sino por el cuidado que tiene al no escribir palabras relacionadas con el sonido.
Otra de las cosas que destaco de Soundless es el cómo nos muestran la adaptación a los sonidos de Fei. Es decir, la chica recupera el sentido del oído y no es como "OMG, PUEDO OÍR, QUÉ GENIAL", sino que pasa por muchísimos estados de confusión, duda, dolor de cabeza y de sentirse abrumada por todos los sonidos que ahora la rodean. Y, eventualmente, se va adaptando hasta que empieza a incorporar a su lenguaje de signos todas las palabras relacionadas con el sonido, el timbre, la intensidad y el volumen de todo lo que está oyendo. Me gustó muchísimo que esa transición fuera algo sumamente creíble.
En cuanto a la relación entre Fei y Li Wei... vamos, estaban en una sociedad asiática de castas, así que qué podía yo esperar de ellos, jajaja. Si bien desde el inicio del libro estaba clarísimo que los dos se gustaban y no podían estar juntos por sus diferencias sociales, la búsqueda y el viaje que emprenden juntos los van a hacer darse cuenta de que hay cosas muchísimo más importantes que obedecer tradiciones culturales impuestas y absurdas. Aprenderán que, a veces, es mejor dejar de pensar tanto las cosas y dejarse guiar por los instintos y por lo que tienen en el corazón.
Ahora, ¿qué fue lo que no me convenció del libro? Su ritmo. Era una cosa rarísima. Lo sentí bastante lento, pero cuando llegaban a la base de la montaña y a esta nueva ciudad donde un rey codicioso lo maneja todo y usa a su villa como esclavos... todo pasa demasiado rápido, sin mucho contexto o explicación. Y, luego, cuando empiezan a incorporar los elementos mitológicos todo es un poco desastre porque sale de la nada y se resuelve el problema en cinco minutos. Es una lástima que no se haya aprovechado mucho más toda la construcción de mundo que se hizo en las primeras páginas.
En resumen, me quedo con los libros de Vampire Academy de Richelle Mead <3.