Me siento como quien acaba de llegar al final de un largo, largo viaje.
¿Por qué, en nombre del universo, nadie me advirtió que sería un largo, largo viaje?
No, ya en serio. Queja frecuente aparte (falta de descripciones sangrientas y bla, bla, bla), reconozco que este y otros libros anteriores de la serie poseen una característica especial y notable: cada narrador cuenta con una voz propia e inconfundible. ¿Que se narra desde el punto de vista de Cleopatra? pues desde el de Cleopatra es; ¿que se narra desde el punto de vista de Octavio? pues desde el de Octavio es, sin duda alguna.
¿Que por qué no lo reconocí antes? porque soy tremendamente negligente y prefiero atacar a halagar, claro. Ups.
...¿Lo lamento?
Escenas y demás:
*La reacción de Antonio tras ver el barco de la faraona y a la gobernante misma.
Antonio, antes del acontecimiento: no me sentiré impresionado, carajo.
Antonio, durante y después del acontecimiento: bueno, mierda.
*Agripa sigue siendo… atrayente, diría yo. Lean esto y niéguenmelo, los reto.
"Marco Vipsanio Agripa —que tenía veintidós años— era todo lo que un noble romano debía ser en aspecto. Era alto como lo había sido César, con grandes músculos delineados de forma esbelta, y poseía un rostro muy atractivo cuyas cejas destacaban bajo una gran frente y en el que la fuerte barbilla se imponía firmemente bajo una boca severa; descubrir que sus ojos hundidos eran castaños resultaba difícil debido a las pestañas que los oscurecían."
*La… eh… proposición amorosa hecha por Octavio a Livia Drusilia: nada indecoroso, ténganlo por seguro, mas resulta gracioso teniendo en cuenta que proviene de aquel que, hasta hace poco, alardeaba de lo racional que era y de cómo él jamás, nunca, sucumbiría ante ese sentimiento tan absurdo e innecesario llamado amor.
Los que presumimos de ser racionales y distantes por encima de todo solemos ser también los primeros en caer, me temo. Y una vez que caemos lo hacemos con fuerza, lamentablemente.
"—Voy de camino a la Galia Transalpina. Iba a ser una estancia prolongada, pero después de conocerte no lo podrá ser. Regresaré antes de que acabe el invierno. Cuando regrese, Livia Drusilia, me casaré contigo.
—Ya estoy casada, y soy fiel a mis votos. —Ella se irguió en toda su estatura con una dignidad conmovedora—. No soy Servilia, César. No romperé mis votos ni siquiera contigo.
—¡Por eso me casaré contigo!"
*El trato dado por Octavio a su ex esposa Escribonia es, ignorando cuestiones económicas, humillante e inmerecido.
¿Que se enamoró de otra? está bien (no lo está, mas el corazón quiere a quien quiere y así)
¿Que ella lo irritó con su preocupación? vale, vale, eso no es, en el caso de ciertas personas, tan irrazonable como parece.
¿que el sujeto pretende, con esos hechos, justificar el haberle presentado un pergamino concediendo el divorcio por "vejez, arpía, malos modales, incompatibilidad y extravagancia"? oh, diablos no.
¡Y ni siquiera se molestó en mantener una conversación previa o en entregarle el documento personalmente!
*La desastrosa campaña de Fraaspa liderada por Antonio: o aquella en la que hay traiciones, un fracasado intento de toma y una retirada posterior. Divertido.
*La batalla naval en la que Marco Agripa derrota a Sexto Pompeyo y lo envía a huir velozmente: usted, mi buen señor, lo ha hecho bien. Muy, muy bien.
*La deserción de todo, todo, el ejército de Marco Antonio: es… humillante para aquel que pensaba morir librando una última batalla, sí.
Las meras palabras no bastan para describir el sentimiento que tal cosa debió provocar, no.
*La vida de Cesarión es trágica: primero, no se le permite ser un niño y realizar actividades acorde a su edad (es el hijo de Osiris reencarnado, lleva sangre de dioses, no se supone que sea alguien normal); después y todavía muy joven, se ve obligado a involucrarse en un conflicto mayormente silencioso con su propia madre (el cual ni siquiera está motivado por unas inmensas ansias de poder y que empeora cuando se propone poner en práctica ciertos consejos dejados por César); luego, la faraona se niega a oírlo (no posee experiencia, ¿cómo va a saber más que ella del mundo?) y, finalmente, muere prácticamente sin haber podido brindar ayuda alguna a su pueblo o gobernar verdaderamente. Ay.
"¡Oh, Cesarión, Cesarión! ¿Cómo puedes hacerme esto a mí? ¿Cómo puedes darle la espalda al poder? ¿Dónde salió mal la combinación de mi sangre y la de César? Dos de las personas con mayor ambición que han caminado por este mundo han producido un valiente pero amable, fuerte pero nada ambicioso niño."
Muere dignamente y rápido, al menos, y uno de sus últimos actos es tratar de asegurar el bienestar de su familia, y eso es respetable.
...Estoy tratando de consolarme con algo, déjenme en paz.
Si Marco Antonio no desea ser eclipsado en cuanto a poder por ese advenedizo heredero de César, tiene que hacer lo que el Gran Hombre no pudo debido a la falta de tiempo en esta tierra abandonada por los buenos dioses: conquistar, y cito, “el fabulosamente rico reino de los partos"… Usando los planes dejados por el antiguo dictador, por supuesto.
Y ¿qué es fundamental para llevar a cabo una conquista en toda regla? se preguntarán. Dinero, obviamente. El dinero es total, completa y absolutamente necesario e indispensable… ¿pero de dónde sacarlo, si Bruto y Casio saquearon todas las riquezas orientales que hallaron en su camino y hasta más?
De los muy intactos tesoros de Egipto que están ahí y listos para ser tomados, lógicamente.
Ahora, si tan solo la reina egipcia pudiera dejar de ser tan inteligente como para plantearle interrogantes importantes y poner trabas a su recaudación de fondos mientras que, a la vez, se esfuerza por impresionarlo… cosa que no tardará mucho en conseguir…
Desafortunadamente, permitirse caer en las redes de Cleopatra podría, quizás, ser un error fatal perfectamente capaz de enviar su carrera y su vida rumbo a un catastrófico e inevitable declive…
Tras tomar malas decisiones cuando el Nilo no se desbordó, la hambruna llegó y una plaga asoló, Cleopatra comprende que no ha sido una buena gobernante. Lo cual posiblemente se deba en parte a que la muerte de César le ha afectado profundamente, honestamente, a que siempre ha vivido rodeada de lo mejor y no le resulta tan fácil entender a aquellos que ocupan niveles inferiores al suyo y a no haber tenido una hija con quien casar a su heredero (hecho que todavía continúa atormentándola, todo sea dicho). Y no, la reciente exigencia de Marco Antonio (que se presente ante él con el fin de acusarla de una traición que ciertamente no cometió para poder así ordenarle pagar tributo) no está mejorando el panorama. Ni un poquito. No.
Oh, la faraona es consciente de que Antonio puede saquear si se niega a pagar, sí, pero también lo es de que ella lleva la sangre de los dioses y tiene el suficiente poder como para impresionar a cualquiera. Y este Antonio no es César, francamente, así que ¿cuán difícil podría ser ganárselo y hacer que cambie su forma de pensar?
Y, ya que estamos en esa línea, ¿cuán difícil podría ser seducirlo para, al fin, lograr engendrar una hija con al menos un poco de la sangre de la casa de César y, de paso, establecer una alianza matrimonial con el triunviro?
No muy difícil, en realidad, mas eso tal vez no vaya a ser tan ventajoso como la faraona espera…
César Octavio está jugando a largo plazo. Él destruirá a Marco Antonio lentamente y sin comenzar una guerra civil, pues ni sus legionarios ni los del antes mencionado ni él mismo quieren ver a romanos luchar contra romanos nuevamente, muchas gracias.
¿Que esa clase de destrucción tomará años, años en los que posiblemente se verá obligado a seguir realizando la dura e ingrata tarea de mantener en orden y bajo control Italia y occidente? sí, claro; no obstante, ese largo periodo también le permitirá —si es que la legendaria buena suerte de su padre adoptivo le acompaña— hallar el suficiente trigo con el que alimentar a los ciudadanos hambrientos, ganar aún más renombre como el heredero de César, realizar alianzas extremadamente ventajosas, comenzar a planear la creación de un nuevo mos maiorum y dar, al fin, con el arma para derrotar a Antonio de forma definitiva… arma que ciertamente existe, está seguro, y que más temprano que tarde acabará cayendo en sus manos, espera.
Afortunadamente y entre tanto contará con aliados leales, quienes le ayudarán a cumplir sus objetivos felizmente…
Si bien es cierto que Octavia amó a su marido fallecido y que lamentó profundamente su muerte, también lo es que, durante mucho, ha amado a Marco Antonio en secreto, razón por la que se siente extremadamente feliz cuando su hermano Octavio arregla una boda entre el triunviro y ella. ¿Y qué si Antonio tiene fama de borracho, infiel y hasta golpeador? las esposas que ha tenido anteriormente no han sido lo suficientemente buenas ni complacientes como para retenerlo, cree, y está dentro de sus capacidades hacerlo mejor, le parece.
Desgraciadamente, lo que menos ha buscado Octavio al organizar ese matrimonio es la felicidad de su hermana y básicamente espera que sea un fracaso rotundo para, así, convertirla en la figura de una pobre mujer víctima de un marido terrible… y, tomando en cuenta el carácter de Antonio, es muy poco probable que los planes del heredero de César vayan a verse desencaminados por Octavia pronto…
"Hoy son las nonas. Dentro de doce días seré la esposa de César Divi Filius; no puedo subir más alto. Por lo tanto, me corresponde a mí trabajar para él con toda mi fuerza y saber, porque si él cae, yo caigo."
Livia Drusilia vive sintiéndose atrapada en un matrimonio con un hombre al que no ama, criando a un hijo que no le agrada y esperando otro al que no cree poder llegar a querer cuando, de repente, conoce a César Divi Filius. Es un encuentro accidental y no buscado, de verdad, y ni siquiera es demasiado largo, sinceramente, pero ella sabe que está enamorada; sin embargo —y pese a lo que su nuevo amor le ha asegurado—, también sabe que nunca podrán estar juntos porque, sin importar cuánto deteste a Tiberio Claudio Nerón, ella no faltará a sus deberes como esposa abnegada y fiel.
Y, entonces, Nerón le da el divorcio.
Y, entonces, Octavio pide casarse con ella.
Y, entonces, su vida cambia pues este hombre la quiere, quiere reconstruir Roma con ella a su lado y Livia Drusilia se siente dispuesta, muy dispuesta, a trabajar junto a él y para él tanto como sea necesario y más… y, afortunadamente para ambos, es una mujer inteligente y a quien no le gusta estar ociosa de la que estamos hablando…
No importa cuánto esos romanos que lo han proscrito afirmen lo contrario. Sexto Pompeyo no es, no, un pirata. ¿Y qué si le vende trigo a altos precios incluso a Roma y si sus barcos se esfuerzan por controlar el máximo territorio que les sea posible? esos solo son negocios, lo garantiza, y lo único que verdaderamente quiere es recuperar tanto la ciudadanía romana como las propiedades anteriormente pertenecientes a su padre y ocupar los cargos que legítimamente deberían haber sido suyos.
Desgraciadamente y tras obtener una parte de lo que anhela, el hijo de Pompeyo Magnus está por demostrar lo poco que vale su palabra… y la guerra en su contra está por pasar de ser una amenaza lejana a una que se acerca rápidamente de manera ineludible…