Una novela con el sello del mejor Lehane. No tengo la menor duda de que estará entre las mejores que haya leído este año.
Dice la sinopsis:
Boston, verano de 1974, semanas previas a los graves disturbios causados en la ciudad por la desegregación de las escuelas. Una noche, Jules, la hija adolescente de Mary Pat, se queda fuera hasta tarde y no vuelve a casa. Esa misma noche, un joven negro, Auggie Williamson, aparece muerto en una estación de metro, en misteriosas circunstancias. Los dos sucesos parecen no tener relación, pero Mary Pat, impulsada por la desesperada búsqueda de su hija, empieza a hacer preguntas que molestan a Marty Butler, jefe de la mafia irlandesa, y a los hombres que trabajan para él.
¿Qué destaco del libro?
Me ha gustado tanto esta novela, que no sé ni por dónde empezar. En un género tan trillado como el negro, Dennis Lehane es de los pocos autores que marcan la diferencia. Lehane es lo que escribe y cómo lo escribe, es garantía de calidad, juega en otra liga, es otra historia. Le sigo desde que se publicó en España "Mistyc River" y rara vez me ha defraudado. ¿Qué destaco? Vamos a ello.
El título, que me tuvo loca durante toda la lectura. Tiene más de un nivel de justificación. El literal no se entiende hasta el final.
La portada, con la imagen de un periódico de la época durante los disturbios.
La ambientación. La novela transcurre en el barrio de Southie, un suburbio pobre de Boston habitado en su inmensa mayoría por personas de origen irlandés. En 1974 South Boston era 100% blanco y sus habitantes tenían prejuicios raciales muy arraigados. El autor se ha basado en tres acontecimientos reales para articular la trama, los disturbios raciales que estallaron con la desegregación de las escuelas y dos asesinatos, el de un chico negro en 1982 y el de una joven blanca en 1984. A partir de estos tres hechos inconexos nos desarrolla una trama dura en la que todo se articula y todo encaja.
La trama. Se compone de 32 capítulos cortos, que no cortísimos, narrados en tercera persona y de ritmo ágil. A mí me enganchó desde el principio. La prosa, los escenarios, los pensamientos de los personajes, los diálogos, la acción, lo tiene todo.
Es una trama dura, violenta, como duras y violentas son las condiciones de vida de los habitantes del barrio, un barrio de blancos pobres, carentes de esperanza, en su mayoría abocados a la delincuencia, el alcoholismo y las drogas. Mari Pat Fennessy, la protagonista ha nacido, vivido y criado a sus hijos en Southie. Ha desarrollado un fuerte sentido de pertenencia a un barrio controlado por la mafia del lugar. Conoce sus leyes no escritas y las acepta. Todo ello cambia cuando su hija Jules desaparece. En su lucha por descubrir y sacar a la luz la verdad se enfrentará a todo lo que había dado por sentado.
La manera en que pone de manifiesto el problema racial. Lehane sabe de lo que habla cuando ambienta su historia. Él fue un niño bostoniano de ascendencia irlandesa criado en un barrio racista por unos padres que no lo eran. Tenía nueve años cuando estallaron los disturbios, los presenció en primera persona. Sus palabras son el mejor testimonio de lo que allí ocurrió:
"Vi niveles de odio que nunca tendría que haber visto. En una calle por la que había pasado un millón de veces, vi un montón de pancartas con leyendas como 'Muerte a los negros' o 'Que los negros vuelvan a África', vi a gente del Ku Klux Klan y a adultos lanzando piedras contra autobuses de niños negros. Fue absolutamente enfermizo. Nadie debería tener que ver eso a una edad tan temprana. Cargar con todo eso y tratar de procesarlo fue muy complicado. Creo que nunca lo procesé por completo hasta que escribí este libro”.
El autor no tiene la más mínima duda de que era precisa la desegregación de las escuelas, pero sí cuestiona la manera en que el juez lo hizo, involucrando solo a los barrios pobres del centro de la ciudad y dejando al margen la periferia acomodada y la élite de los colegios privados. La hipocresía de los ricos que defienden ideales igualitarios desde sus barrios intocables.
Los personajes, que tienen un trazado impecable. Mari Pat es una mujer dura, pobre, que trata de sobrevivir como puede y arrastra dolor y pérdidas. No conoce ni quiere conocerlo más ambiente que aquel en el que se ha criado. Siente que en el barrio se cuidan los unos a los otros, que incluso los mafiosos como Marty Butler velan por el bienestar de sus gentes. Todas esas ideas previas van a ir cayendo una a una tras la desaparición de su hija Jules. La mujer fuerte y combativa que hay en ella no se resignará al no saber, al silencio impuesto y la liará parda. No todo es loable en ella, es una racista convencida. Educada en unos prejuicios, que no cuestiona (ser parte del barrio también es aceptar su manera de pensar), se los transmite a sus hijos. Una cadena de odio sin fin, que engendra dolor y muerte.
Bobby Coyne es un inspector de homicidios que creció en Southie en circunstancias difíciles, pero libre del virus del racismo. Heroinómano rehabilitado, entiende la dinámica de la zona. No cejará en su empeño por descubrir qué le ocurrió en realidad a Auggie Williamson. En su búsqueda de respuestas sus caminos confluirán con los de Mari Pat Fennessy.
Junto con ellos dos todo un elenco de secundarios. La hermana y las vecinas de Mari Pat, Ken Fen, su exmarido, los tres adolescentes que estaban con Jules la noche de su desaparición, Marty Butler y su cuadrilla de mafiosos, los padres del joven negro, etc. Todos ellos, como he dicho, impecables.
El trascender, como buena novela negra que es, a lo meramente policíaco. Estamos ante un libro que va más allá de la resolución de un crimen. Da testimonio de lo que era vivir en esa zona, de la pobreza, del alcoholismo, de la desesperanza, del dolor y de las mafias.
El final, esperado y correcto. La escena final entre Ken Fen y la madre de Auggie me gustó mucho.
En conclusión. Una novela negra de las que no hay que dejar pasar. Bien escrita, bien armada y con calado. Muy recomendable.