Este libro me gustó un poco menos que los otros. No sé qué puntaje ponerle, porque sería 3.5 estrellas, así que me decanté por tres.
Sofia, Lidja, Karl, el profesor Schlafen, y, para sorpresa de todos, Fabio, se dirigen e Edimburgo a buscar al último Draconiano, y al fruto de Kuma.
Sin embargo, al llegar, las cosas no son como lo esperaban. El fruto no aparece en ningún lado, y el Draconiano que están buscando parece tratarse en realidad de dos gemelos, Chloe y Ewan. Y Chloe está desaparecida desde hace unas semanas.
Al mismo tiempo, Nidogghr es cada vez más fuerte, y no deja de idear nuevas formas de perseguirlos y tratar de detenerlos en su misión.
Cuando empecé a leer esta novela, no me acordaba bien de qué se trataba, pero sí que no me había gustado mucho. Ahora que lo terminé, me causó mucha gracia, porque termina mal. No me gustan los finales poco felices, y cuando lo leí por primera vez, evidentemente tampoco me gustaban.
Pero además del final, tuve algunos problemas, no con el libro en sí, sino con algunas cosas que pasaron.
Fabio me estresó todo el libro. Se notaba mucho que tenía quince, y que necesitaba urgentemente ir a terapia para manejar sus conflictos internos. Sofia sufrió un montón con sus idas y vueltas de humor, y la entiendo. En esta ocasión, no lo pude justificar, y solamente quería que alguien le pegara para hacerlo entrar en razón.
También me dolió que Sofia buscara a su madre biológica. No porque crea que no debería haberla buscado, sino porque sufrió mucho en este libro, a causa de Fabio y también de la misión, y eso le añadió un sufrimiento innecesario. Sin embargo, sí creo que aportó mucho a su desarrollo interno como personaje.
En este libro también se alejó un poco de Lidja, no porque se llevaran mal, sino porque seguían caminos separados, y eso también me despertó sentimientos encontrados.
Me gustó el añadido de Chloe y Ewan. Su dinámica es bastante tierna, y cada uno tiene un mundo interno diferente e interesante. Y su madre Gillian, me resultó sumamente divertida, y le agregó luz a los días oscuros de los Draconianos.
También me gustó que Sofia empezara a tomar su lugar como líder en el grupo, y que los demás empezaran a confiar en ella.
Al igual que en otros libros, me sorprendieron los giros en la trama. En particular lo relativo a Nida. Cuando empecé a releer el primer libro, no conseguía que me cayera del todo mal, y en este libro comprendí por qué. Fue muy interesante.
El final me partió el alma. Sé que Fabio no se sentía bien formando parte del grupo, pero no era necesario que se fuera y que se recluyera en sí mismo. Eso siempre hace sufrir a los que lo rodean, y lo digo por experiencia propia.
Además, lo que pasa con el fruto de Thuban no me lo veía venir en absoluto, y me dejó con la boca abierta y una incómoda sensación de desesperanza.
Creo que no tengo nada más que agregar más que disfruté mucho la relectura porque, igual que con el segundo, fue casi igual que leerlo por primera vez. Y recomiendo como siempre toda la saga.