"Esta historia nunca se la he contado a nadie, ni tenía previsto hacerlo; y no exactamente por miedo a no ser creído, sino por vergüenza… y porque era mía. Siempre he tenido la sensación de que contarla equivaldría a rebajarnos los dos, yo y la historia, volviéndola más pequeña, más anecdótica, como esos cuentos de fantasmas que se explican en los campamentos antes de apagar la luz. Creo que también tenía miedo de que si la contaba, si la escuchaba con mis propios oídos, podría empezar a no creérmela"
"Soy una especie de mensajero,Un jodido mensajero de ultratumba, ¿te gusta eso? Los tipos como yo en realidad salen bastante a menudo cuando las circunstancias son las adecuadas. ¿Sabes lo que creo? Creo que a quienquiera que maneje el cotarro - Dios o quien sea – le debe gustar entretenerse.Él siempre quiere ver si te quedarás con lo que ya tienes o si puede convencerte para descubrir qué hay detrás de la cortina. Las circunstancias tienen que ser las adecuadas, sin embargo. Esta noche lo eran"
Hay infinidad de historias de carreteras, autoestopistas y aparecidos. Pero esta, sin dudas, es de las buenas. Entrelazado Con un estrepitoso trasfondo dramático, y que plantea una decisión y un dilema por el que nadie quisiera pasar. En ese dilema radica el verdadero terror.