Aburrido, aburrido, aburrido...
En realidad 1,8
Cuando una persona te cuenta una buena broma, con el humor que te gusta, probablemente soltarás una carcajada. Si pasados unos días vuelven y te cuentan la misma broma, quizás te reirás, aunque ya no de la misma forma. Sin embargo, si esa broma te la dicen por sexta vez es altamente posible que tu reacción sea de completa indiferencia. Pues bien, creo que desafortunadamente eso me está ocurriendo con esta saga. Poco a poco, mi afinidad hacia la trama y los personajes ha venido disminuyendo considerablemente, y aunque hay momentos donde me divierto, hay muchos otros donde no la estoy pasando tan bien. En este momento es cuando empiezo a lamentarme de haber visto la serie de Netflix previamente porque realmente siento que he destruido el único elemento que pudo mantenerme enganchado con la historia: el elemento sorpresa. Es más, siento que la forma como en la serie te arrojan migajas de curiosidad es más persuasiva que como ocurre en los libros. Terminaré la saga, pero siento que los volúmenes restantes no los disfrutaré ni la mitad de lo que experimenté en la serie. Ya no es tiempo de lamentaciones, pero es una lección que tengo que recordar en el futuro.
Lo irónico es que a pesar de todo siento que es un libro correcto. Son poquísimas las escenas que ocurren aquí, pero las que hay, son las necesarias. De hecho, por argumento principal podría decir que es el libro más corto y simple hasta el momento; pero, no todas las historias tienen que ser extensas, y como es un libro para un público juvenil, entre más sencilla la historia mucho mejor. Además es un libro bien escrito, presenta una crítica hacia los caprichos de las personas adineradas con respecto a la moda, y asimismo el autor da a entender que «más» no siempre quiere decir «mejor», y que no todos los problemas tienen que estar relacionados con el hambre, el maltrato, o demás, sino que existen miles de preocupaciones diferentes para cada persona. Independientemente de cual sea nuestra dificultad, mentalmente nos sentiremos afectados de igual manera que si tuviéramos un problema gigantesco.
Mi mayor disgusto con estos libros son los finales. Son demasiado forzados, ilógicos, absurdos, y dan a entender que todo lo que realicen los Baudelaire valdrá poco, de hecho, no servirá para nada. En estos volúmenes pueden presentarse aventuras interesantes, pero la decisión del autor siempre es la misma al momento de acercarse al final: realizar un reset para retornar la historia al mismísimo momento donde comenzó, y eso la verdad no me gusta para nada. En los primeros volúmenes el antagonista se escapaba porque era muy inteligente, pero en los últimos volúmenes ya no necesita ni eso, simplemente se va y ya, nadie hace nada, y eso me molesta un montón. Asimismo, hay mucha reiteración de diálogos, explicaciones excesivas de los pensamientos y acciones de cada Baudelaire, participaciones forzadas, etc. Leer el sexto volumen es como leer el primero, leer el cuarto es como leer el segundo, leer el quinto es como leer el cuarto, y así sucesivamente. Esos finales son tan, pero tan malos, que llegar a esa parte me deja con un sabor amargo de boca. Puede ser una historia de humor, pero eso ya no es gracioso, para nada.
Asimismo, he notado un bajón tremendo de la calidad de la prosa porque solo los primeros tres renglones del libro me hicieron reír por esa sátira del autor. En el resto de páginas he echado de menos las extrañas historias, los juegos de palabras, y principalmente el humor cruel. He sentido una prosa plana, aburrida, insípida, que no genera ningún tipo de sentimiento en el lector. Una prosa que presenta palabras y escenas, pero que no te las hace vivir como nos gustaría.
Destaco que sigue siendo fácil de leer, que cada tutor de los Baudelaire presenta diferencias muy marcadas, y que cada lugar que visitan aquellos huérfanos nos ayuda a comprender, así sea un poco, la forma como los niños ven el mundo. De resto, muy poco para valorar, en serio que lo he leído rápido pero con un aburrimiento tremendo en mi mente.
En resumen, un volumen que reitera la misma dinámica de sus predecesores, con la diferencia de que ya se vuelve aburrido predecir tantos clichés que maneja el autor. No me ha gustado, realmente no me ha gustado, pero le otorgo dos estrellas porque hay libros más desastrosos que he leído en mi vida. Seguiré con el séptimo volumen, seguiré avanzando; solo espero no terminar odiando esta historia que me gustó tanto por su película y serie.
Próximo destino, La villa vil.