Returning to Russia from a tour in Italy, twenty-three-year-old Dimitry Sanin breaks his journey in Frankfurt, where he encounters the beautiful Gemma Roselli, who works in her parents' patisserie, and falls deeply and deliriously in love for the first time. Convinced that nothing can come in the way of everlasting happiness with his fiancee, Dimitry impetuously decides to begin a new life and sell his Russian estates. But when he meets the potential buyer, the intriguing Madame Polozov, his youthful vulnerability makes him prey for a darker, destructive infatuation.
A novel of haunting beauty, "Spring Torrents" (1870-1) is a fascinating, partly autobiographical account of one of Turgenev's favourite themes - a man's inability to love without losing his innocence and becoming enslaved to obsessive passions.
Ivan Sergeyevich Turgenev (Cyrillic: Иван Сергеевич Тургенев) was a novelist, poet, and dramatist, and now ranks as one of the towering figures of Russian literature. His major works include the short-story collection A Sportsman’s Sketches (1852) and the novels Rudin (1856), Home of the Gentry (1859), On the Eve (1860), and Fathers and Sons (1862).
These works offer realistic, affectionate portrayals of the Russian peasantry and penetrating studies of the Russian intelligentsia who were attempting to move the country into a new age. His masterpiece, Fathers and Sons, is considered one of the greatest novels of the nineteenth century.
Turgenev was a contemporary with Fyodor Dostoevsky and Leo Tolstoy. While these wrote about church and religion, Turgenev was more concerned with the movement toward social reform in Russia.
¡Ese final! Ese final consigue que esta novela no sea simplemente una lectura deliciosamente agradable y muy bien escrita. Los rusos, amigo, no hay ni uno optimista. Como a mi me gusta 💔
No es una historia original, tampoco los personajes ni el desenlace. Pero todo funciona bien por como está contando. La narración fluye desde el principio y solo va mejorando hasta el desenlace. La historia logra atraer y deja poco espacio para las distracciones, es un suceso tras otro, sin grandes espacios para la introspección. Es más acción.
La novela no deja de ser profunda, sin llegar al nivel de Dostoievski o Tolstoi. Se supone que Turgenev era el escritor mas occidental de los rusos, sin embargo, no se ve tan claro aquello en este libro.
Es un libro que recomendaría para adentrarse en la literatura rusa, por su fácil lectura, sin perder profundidad.
Vaya gut punching book this is. El inicio es algo lento pero una vez empieza, no para. Sanin me es un pobre protagonista que me genera mucho cariño al encontrarle tan inocente y bueno, actuando por principios siempre. Como evoluciona su relación con Gemma, poco a poco dándose cuenta que le quiere más allá de la amistad, deseando nada más salvo tenerla. Todo ello con un backdrop en Frankfurt rural con personajes variopintos y descripciones de colinas refrescantes. También tiene un humor muy pintoresco. Toda la historia envuelta en una nostalgia sobre el paso de la vida y como planear cosas es inútil contra la fuerza del tiempo.
Las últimas páginas son un unraveling hasta que llega el momento que temes como lector y a mi personalmente me ha afectado mucho. Es verdad que puede resultar algo poco característico de Sanin, pero nos recuerda la fragilidad masculina en todo su esplendor. Yo lo considero un poco la caída del hombre convencional puro ante los placeres nuevos.
Mis frases favoritas:
Poco importa lo que contenta a un niño, con tal que no llore,» dice un proverbio ruso. Luego, de pronto, cual nieve que nos cae en la cabeza, ver llegar la vejez y con ella su compañero, el temor a la muerte, ese temor que nos zapa y nos roe sin cesar… después, por último, ¡el chapuzón en el abismo!
Iba a separarse de ella muy pronto, y quizá para siempre; pero mientras la misma barquilla, como en los versos de Uhland, te mece sobre las ondas serenas de la vida, ¡sé feliz, viajero; deléitate! ¡Feliz viajero! Todo le parecía amable y encantador .
Vaya una broma la de esta vida, con sus bruscas vueltas de rueda! Pasado y porvenir, Todo desaparece como por obra de birlibirloque; ¡y lo único que saco en limpio es que me voy a batir en Francfort con un desconocido y a propósito de no sé qué
Desprendiéndose del pasado entero, lanzábase de lleno al porvenir . Desde la ribera triste y solitaria de su vida de joven zambullíase en ese torrente espumoso, alegre y rápido, sin inquietarse de saber adónde le llevaría y si no le estrellaría contra algún peñasco.
Ambos amaban por la vez primera: todas las maravillas del primer amor se realizaban en ellos. Un primer amor se parece a una revolución. El orden regular y monótono de la vida queda roto y destruido en un momento; la juventud sube a la barricada, hace ondular en el aire su esplendente bandera, y sea lo que fuere lo que le reserve el porvenir , la muerte o una nueva vida, lanza a todo y a todos su llamamiento apasionado.
"Aguas primaverales" es la frase que pone punto final a la novela Sónietchka de Ludmila Ulítskaya. Pero como la última página de un libro es una invitación a seguir leyendo, descubrí que esta frase correspondía al título de una novela del ruso Iván Turguéniev, autor de su famosa novela "Padres e hijos".
La novela está narrada en tercera persona por un narrador omnisciente. Al iniciar la novela vemos aparecer a un personaje, que acaba de cumplir 52 años, y que está completamente triste.
“A eso de la una de la madrugada regresó a su gabinete de trabajo, despidió al criado que había encendido las velas. Y sentándose en una butaca junto al fuego, cubrióse el rostro con ambas manos. Nunca había sentido tal desfallecimiento físico y moral.”
“Si hubiese sido más joven, hubiera llorado de fastidio, de angustia y de enervamiento; un amargor corrosivo y urente, como el del ajenjo, llenaba su alma entera”
“La vida no se le aparecía como ese mar de olas tumultuosas que describen los poetas; se la representaba llana como un espejo, inmóvil, transparente hasta en sus más oscuras profundidades; sentado él en una barquichuela vacilante, y abajo, en el fondo del abismo oscuro y fangoso, entreveía vagamente, a semejanza de peces enormes, formas monstruosas: eran todas las miserias de la vida, enfermedades, pesares, demencia, ceguera, pobreza… Y ante su vista sale de las tinieblas uno de esos monstruos; sube, sube sin cesar; se hace cada vez más visible, cada vez más horriblemente distinto… Un momento más, y, levantada por el lomo del monstruo, va a zozobrar la barca. Pero de nuevo parece hacerse más vaga la forma, desciende el monstruo, se vuelve al fondo y se queda allí tendido, agitando apenas su oscura cola… Sin embargo, tiene que venir el día fatal en que se tumbe la barca.”
Este personaje es Dimitri Pavlovich Sanin. Revolviendo sus cosas, encuentra un objeto, una crucecita de granates, que le trae un doloroso recuerdo, la pérdida de su primer amor.
A partir de entonces, la novela retrocede 30 años en el tiempo, en la época cuando este personaje tenía 22 años. La novela nos lleva a 1840, Fráncfort, territorio de la Confederación Germánica (hoy Alemania).
“Era en el verano de 1840. Sanin acababa de cumplir veintidós años; volvía de Italia a Rusia, y hallábase de paso en Fráncfort. Sin familia casi, poseía una fortuna independiente, si no muy cuantiosa. Habiéndole dejado un pariente lejano algunos miles de rublos en herencia, resolvió gastárselos en el extranjero antes de ingresar en la administración, antes de ponerse a lomo la albarda oficial necesaria para asegurarle la subsistencia. En efecto, Sanin había puesto en planta su proyecto; y tal maña se dio, que el mismo día de llegar a Fráncfort tenía el dinero justo para volver a Petersburgo”.
Como el billete para su próximo viaje salía muy tarde por la noche, tuvo tiempo para comer en una fonda llamada “Cisne Blanco” luego dar un recorrido por el lugar, visitó la casa de Goethe (Sanin solo había leído Las penas del joven Werther en una traducción al francés), paseó por la orilla del río Mein y terminó aburriéndose. Tras seguir andando por las calles de Fráncfort, hasta que llegó a una confitería “Confitería italiana de Giovanni Roselli”. Ese lugar “estaba destinado a no despintársele de la memoria en largo tiempo”.
Tras esperar quien le atienda dijo en voz alta “– ¿No hay nadie aquí?”, cuando de pronto hace su aparición un nuevo personaje. “Una joven de unos diecinueve años, con los negros cabellos flotando, esparcidos sobre los hombros desnudos, se precipitó en la tienda extendiendo ante sí los brazos, igualmente desnudos. Vio a Sanin, lanzóse hacia él, le agarró una mano y trató de llevárselo consigo, diciéndole con voz entrecortada: - ¡Pronto, pronto, por aquí, sálvelo usted!” Esta irrupción inesperada, le dejó una gran impresión a Sanin. ¿Pero qué sucedía? Emilio, el hermano menor de esta joven, llamada Gemma, se había desmayado y ni Gemma, ni su madre, Frau Lenore podían recuperarle.
Este evento inesperado cambiará por completo el rumbo de Sanin, pero no solamente de él sino también el de Gemma. Sanin siente una atracción muy fuerte por Gemma, una italiana residente en tierras alemanas. El problema es que Gemma está comprometida con un joven comerciante alemán: Herr Karl Klüber.
Aguas primaverales es una novela de madurez de Turgueniev, en la que trata un tema recurrente en este autor, las pasiones de juventud. Me ha parecido una buena novela para iniciarse en la literatura rusa, con pasiones casi incontroladas por parte de los protagonistas y ese deje amargo y pesimista que va infiltrándose en toda la novela. Es una de las novelas cortas de este autor, por lo que sirve como primera aproximación, y además muy fácil de leer.
Aguas primaverales trata de los amores de juventud de un heredero de la nobleza rural rusa, que antes de dedicarse a sus quehaceres se toma un año sabático por Europa. Turgueniev refleja sus amores explosivos, que le llevan incluso a arriesgar su vida, pero que sin embargo sufren con dificultad otros arrebatos, reflejando la inconstancia de los jóvenes.
Me ha gustado mucho el estilo ágil de este autor, que se lee con mucha facilidad, a lo que ayuda también la corta longitud de los capítulos y lo bien que refleja Turgueniev los sentimientos de los personajes. Como punto contrario, a veces la lectura me ha parecido algo repetitiva, pero la agilidad de la trama lo compensa.
El título tiene que ver con un poema ruso sobre los avatares de una barca en un lago, al que Turgueniev hace referencia en varias ocasiones. En mi imaginación veía al protagonista, Sanin, en la una zona de poca profundidad, donde uno parece estar seguro, pero la poca inercia del volumen de agua hace que la barca se mueva con facilidad dependiendo del efecto del viento sobre las olas.
Resumiendo me ha gustado mucho la novela, por el estilo claro y directo en que está escrita y por lo bien que refleja las ideas principales el autor, consiguiendo a la vez entretener en una historia de un gran realismo.
El libro me ha enamorado, me ha mantenido pegado a sus páginas hasta devorarlo... Y ese final... ¡Me ha destrozado pero es magnífico! No podría ser de otra manera.
No tengo muchas referencias de por donde puedo empezar a leer algo de Turgenev, y decidí empezar por este libro, por coincidencia lo encontré en una librería de viejo. Pero supongo que se trata de una obra menor, que se yo, o soy yo que no conecté para nada. No me gustó ni la historia, ni los personajes, en todo caso me gustó la María Nicolaiévna, por cabrona, y por ser una mujer fuerte, pero todo lo demás me pareció medio anodino. Lo mismo digo del cuento "un sueño" que casi ni mención merece.
Como compañera inseparable del temor, la memoria se vistió de recuerdo en Sarin, quien desde un presente distanciado por la significativa cifra de 52 años atropelló la solitaria y tétrica vida de Dimitri Pavlovitch Sarin. No obstante a la complejidad de hilar los recuerdos que alguna vez fue, él se creyó poseedor de las capacidades de hurgar en los baúles para huir de los tormentos de pensamientos que le seguían, de las pesadillas, las cuales en reflexiones triste le tendría el confort de expulsar la banalidad humana, la mentira del ser humano, de la inutilidad del entramado de sus comunes, de hacerle frente a la vejez, y para darle un espacio entre el vacío y la nada al temor a la muerte. Embargado por el taedium vitae, la sensación de que la vida es aburrida, el tedio a la vida.
«La vida no se le aparecía como ese mar de olas tumultuosas que describen los poetas; se la representaba llana como un espejo, inmóvil, transparente hasta en sus más oscuras profundidades; sentado él en una barquichuela vacilante, y abajo, en el fondo del abismo oscuro y fangoso, entreveía vagamente, a semejanza de peces enormes, formas monstruosas: eran todas las miserias de la vida, enfermedades, pesares, demencia, ceguera, pobreza…»
"Aguas de manantial" publicada en 1872 a través de la revista Vestnik Evropy. Se centra en la vida en el noble terrateniente Dimitri Pavlovitch Sarin y sus relaciones amorosa y sociales, estando este en Alemania. Uno de los textos mas importante del realismo ruso. Una vez, de paso por Frankfurt, el héroe se enamora de la hija del dueño de una pastelería, le propone matrimonio y comienza a hacer planes para una vida en común. Para obtener dinero para los arreglos familiares, decide vender la propiedad, por lo que va a Wiesbaden al comprador: una rica y joven belleza rusa, Maria Nikolaevna Polozova. Incapaz de resistir su carácter fuerte, Sanin se olvida de la novia alemana. Al describir la historia del desarrollo de la relación del héroe con Gemma, y luego con Polozova, el escritor rastrea el surgimiento en un caso de amor sincero y verdadero, y en el otro, de pasión, que en realidad rompe la vida del noble, un indeciso héroe de voluntad débil.
Haciendo uso del la técnica del monologo interior va revelando sus pensamientos y emociones, haciendo acotaciones de los acontecimientos que sucedieron hace treinta años en su viajes desde Rusia, pasando por Italia y asentándose en Alemania. Un texto algo descriptivo y con una prosa poética que da vida a la naturaleza y crea un ambiente evocador, detallando la vida social y económica de la Rusia y Alemania del siglo XIX.
Personalmente no diría que es uno de los mejores textos de Ivan Turguenev, , independiente del retrato psicológico de los personajes, de los temas filosóficos y políticos a fin de hacer una critica a la nobleza rusa y su sistema social y político, en comparación con el antes había leído “Padres e hijos”. Es un texto que se lee fluidamente, recargado con muchos capítulos cortos. Si el primer capitulo llama la atención por las características del personaje, por su soledad, cabe decir, que ya en el segundo capitulo cae en un precipicio para ir hilando la historia a través de recuerdo de este joven ruso, cuando se ve con 22 años en Frankfurt, salvándole la vida a Emilio, el hermano de Gemma, del duelo frustrado, de la venta de las tierra y del cambio de planes, para más luego ya en el ultimo capitulo arrastrado por el primero, con la crucecita de granetes en mano decide poner en marcha darle nueva vida lo que fue.
"El mar de la vida no se le ofrecía cubierto de olas tumultuosas como lo describen los poetas; no, él se imaginaba ese mar imperturbablemente liso, quieto y transparente hasta lo más oscuro del fondo; él iba en una frágil barquichuela y allá abajo, en aquel oscuro fondo cenagoso, apenas vislumbraba unos monstruos informes: todas las miserias de la vida, las dolencias, los pesares, la locura , la pobreza, la ceguera... Pero se fijaba y, de pronto, uno de los monstruos se desprendía de las tinieblas, subía y subía, haciéndose sus contornos más precisos, más repulsivamente precisos... Otro minuto, y se volverá la barca impelida por él. Pero ya parece desvanecerse de nuevo, de aleja, desciende al fondo, y allí se queda tendido, agitando apenas la cola... Sin embargo, ha de llegar el día fatal y, ese día,el monstruo hará zozobrar la barca."
"Un primer amor se parece a una revolución. El orden regular y monótono de la vida queda roto y destruido en un momento; la juventud sube a la barricada, hace ondear su esplendente bandera, y sea lo que fuere lo que le reserva el porvenir, la muerte o una nueva vida, lanza a todo y a todos su llamamiento apasionado"
"Las personas débiles, cuando hablan consigo mismas, se complacen en emplear expresiones enérgicas."
La mayor parte de esta novela podría definirse como una novela romántica típica y tópica del siglo XIX. Diría que incluso ya anticuada cuando se publicó en 1872, pues dista mucho de la complejidad que alcanzó Tolstoi, por poner un ejemplo, en Anna Karenina, y se acerca más al romanticismo de la primera mitad del siglo. Pero eso no me importó demasiado, porque estaba tan bien escrita, con unos personajes tan adorables y bien construidos, que no me parecía importante. Una novelita de aprobado, 3 estrellas raspadas. Bien escrita, pero sin interés.
Y entonces, llegó el tramo final.
No sé lo que Turgenev se tomó cuando escribió las últimas cincuenta páginas de esta novela, y sobre todo el final de esta, pero está claro que entró en un delirio literario, estrujando el drama, la traición y el pesimismo ruso hasta lograr la decantación más pura. No tiene piedad con el lector, y eso hace a la novela mucho más grande e interesante de lo que podría haber sido con los recursos que tenía hasta entonces.
Sólo por ese final apoteósico e inmisericorde, se merece una estrella más. Muy recomendable.
"Si le hubiera dicho en aquel momento «¡ Arrójate al mar! ¿Quieres?», se hubiera tirado de cabeza al abismo, antes de que ella hubiese concluido la última palabra."
"Ambos amaban por la vez primera: todas las maravillas del primer amor se realizaban en ellos. Un primer amor se parece a una revolución."
"Si hubiese permanecido de pie y despierto, de seguro que hubiera pensado en Gemma; pero sentía una especie de vergüenza de pensar en ella, de evocar su imagen. Su conciencia estaba desasosegada."
Es un libro correcto, que tiene un comienzo flojo pero se va leyendo con más gusto cuando avanzan las páginas. El retrato y la concepción de las mujeres es lo más exquisito, y quizá la personalidad de Sanín, el protagonista, lo menos aprovechado, parece un simple habilitador de sus acompañantes, no tiene más interes que el de la pobreza de su alma. Sí, es de por sí lo que pretende el relato, pero para mi gusto es demasiado odioso.
Novela dramática de 172 páginas, publicada en 1872, que nos narra la historia de un muchacho de viaje por Frankfurt que conoce a una muchacha de la que se enamora perdidamente. Una serie de acontecimientos harán que la trama se desarrolle a una velocidad vertiginosa y nos tenga atrapados de inicio a fin. Me ha encantado la pluma de Turguenev y me ha hecho viajar en el tiempo con unos personajes maravillosos. Sin duda se trata de un clásico de muy recomendada lectura.
Una historia de amor bien contada. No mucho mas que reseñar a parte de la obvia moraleja. Se vive al día cuando se es joven y obtenemos la perspectiva cuando somos demasiado viejos y hemos cometido demasiados errores para enmendarlos.
Es una historia simple y bonita. Un romance puro que se ve arruinado por la vanidad y egocentrismo de otra mujer. El final si tocó mi corazón y hasta me dio escalofríos. No es un final feliz, pero Gemma no guarda rencor hacia Dimitri.
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Los rusos nunca me decepcionan :) ¿no les parece que su forma de narra (al menos como queda en las traducciones a español) es tan pasional y a la vez tan racional? ¡Y cómo abordan el bien y el mal! Me encanta.