International bestselling and award-winning author Umberto Eco's Foucault's Pendulum is "an intellectual adventure story, as sensational, thrilling, and packed with arcana as Raiders of the Lost Ark or The Count of Monte Cristo" (The Washington Post Book World).
Bored with their work, three Milanese editors cook up "the Plan," a hoax that connects the medieval Knights Templar with other occult groups from ancient to modern times. This produces a map indicating the geographical point from which all the powers of the earth can be controlled — a point located in Paris, France, at Foucault’s Pendulum. But in a fateful turn the joke becomes all too real, and when occult groups, including Satanists, get wind of the Plan, they go so far as to kill one of the editors in their quest to gain control of the earth.
Orchestrating these and other diverse characters into his multilayered semiotic adventure, Eco has created a superb cerebral entertainment.
Umberto Eco was an Italian medievalist, philosopher, semiotician, novelist, cultural critic, and political and social commentator. In English, he is best known for his popular 1980 novel The Name of the Rose, a historical mystery combining semiotics in fiction with biblical analysis, medieval studies and literary theory, as well as Foucault's Pendulum, his 1988 novel which touches on similar themes.
Eco wrote prolifically throughout his life, with his output including children's books, translations from French and English, in addition to a twice-monthly newspaper column "La Bustina di Minerva" (Minerva's Matchbook) in the magazine L'Espresso beginning in 1985, with his last column (a critical appraisal of the Romantic paintings of Francesco Hayez) appearing 27 January 2016. At the time of his death, he was an Emeritus professor at the University of Bologna, where he taught for much of his life. In the 21st century, he has continued to gain recognition for his 1995 essay "Ur-Fascism", where Eco lists fourteen general properties he believes comprise fascist ideologies.
Tengo muy pocas reglas en mi vida, pero una de ellas es terminar el libro que estoy leyendo por muy malo o tedioso que sea. No digo que este libro es malo en absoluto, pero sí tedioso... muy tedioso. Me perdí en muchas partes del libro que tuve que releer. Hay bastantes referencias de otros libros o fuentes en general. Intenté cambiar mi opinión de este libro y vi unos videos con buenas reseñas, pero no hubo caso. Sé que hay gente que le encanta este libro y tienen mucha razón, pero no es para todo tipo de lector. En lo personal, quise leerlo porque es algo nuevo para mí, pero también creo que si es un "best seller" es porque es amigable para leer, pero no. Al principio buscaba todas las referencias que hacía el libro, pero al final me cansó y lo terminé de leer sin entender mucho. Es muy lento de leer, muchísimas páginas que para mí están demás. A veces parecía más una enciclopedia que una novela. A mi parecer, lo personajes también son demasiado intelectuales y se creen superior al resto, haciendo al lector (como a mí) sentirse un poco mal al no tener un intelecto tan avanzado, es como las personas que se hacen llamar "Doctor [apellido]" se creen superiores a otras, lo cual detesto. No tengo mucho interés en el tema de los templarios o conspiraciones, pero quería abrir mi mente para ver si con este libro podría interesarme un poco más, pero no lo logré. En fin, no diré que el libro es malo, pero no es de mi gusto en lo absoluto. Creo que es de estos libros que lo amas o lo odias. Intenté que me gustara, pero fracasé.
Fue una relectura hecha mientras leía otros libros nuevos. Confirmo lo que pensé la primera vez, pese a la forma críptica llena de referencias y datos que uno no llega a procesar, Umberto Eco fue un gran novelista. Recomiendo no quedarse solo con El nombre de la Rosa, sino animarse al péndulo. De esta burla a las teorías conspirativas, Dan Brown saco al menos dos libros. Habia leído primero el código da vinci, y cuando leí el péndulo me dije, "acá está todo.. y 15 años antes" A la supuesta seriedad y veracidad del thriller de super ventas, Eco contrasta al convertir todo en una broma, como aquella de la novela homónima de Milán Kundera Una broma que muchos se toman en serio y que termina desencadenando toda la acción. Eco era algo presuntuoso?, pues si pero, tenía el bagaje para serlo.
El Péndulo de Foucault, o cómo las palabras (re)crean la realidad. Me llevó bastante leerlo - más de un mes - porque es un libro con toneladas de información y tuve que pausar obligadamente para leer, releer y volver a leer muchos párrafos. Además necesariamente algunos términos tuve que googlearlos, no le llego a los talones al señor Eco en cuanto a su conocimiento enciclopédico. Y cuando digo algunos quiero decir bastantes (o muchísimos). El libro es como una versión erudita y súper mejorada de las novelas conspirativas de la onda de El Código da Vinci, además en esta el giro es que una conspiración inventada por el personal de una editorial termina siendo 100% cierta, por inverosímil que sea. Confirmo con este libro que me gusta más el Eco novelista que el Eco ensayista!
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Leí "El péndulo de Foucault" por primera vez cuando salió, al calor del éxito que había tenido "El nombre de la rosa". Entonces, yo era un muchachito imberbe que no entendía la mitad de lo que le estaban contando. Por eso, me quedó una sensación de necesidad de releer esta magna obra cuando tuviese mayores capacidades para comprenderla. Ahora, décadas más tarde, estoy más acostumbrado a estructuras complejas y entiendo mejor lo que relata el libro, los acontecimientos históricos a los que hace referencia, las citas en francés... Sin duda, ello ha mejorado su disfrute. No obstante, tengo la sensación de que los vastos conocimientos históricos, culturales y lingüísticos del autor han hecho que le obra avasalle con semejante volumen de datos (en una época pre-Wikipedia, ¡ojo!) y pierda un poco el hilo de la propia historia, que es muy interesante, pero que aburre por momentos perdida entre tanta divagación. Es por ello que, treinta años más tarde y con un mejor entendimiento del mundo, mi valoración de la novela no mejora excesivamente.
Si tuviese que recomendar un libro de Eco, propondría antes "El nombre de la rosa" o "El cementerio de Praga", este último leído recientemente. (Y desde luego, no "La isla del día de antes", que me pareció infumable y me arrebató las ganas de leer al autor por muchos años).
‘El Péndulo de Foucault’ escrita por el renombrado y admirado autor italiano Umberto Eco, es una obra literaria fascinante que combina elementos de historia, misterio, filosofía y conspiración en un intricado tapiz de conocimiento. Publicada por primera vez en 1988, la obra demuestra la erudición y la aguda mente del autor, al tiempo que explora temas que van desde la simbología hasta las teorías de la conspiración, pasando por las obsesiones intelectuales.
La trama se desarrolla en dos líneas temporales paralelas, entrelazadas de manera magistral. Por un lado, tenemos la historia de tres protagonistas, Belbo, Diotallevi y Casaubon, todos ellos empleados en una editorial milanese que se especializa en obras esotéricas y ocultistas. Estos personajes, enamorados del conocimiento y ávidos de encontrar patrones ocultos en la historia y la cultura, caen víctimas de sus propios juegos mentales al tratar de descubrir un secreto que podría cambiar el curso de la humanidad.
Por otro lado, Eco teje una trama histórica que abarca desde la Edad Media hasta los tiempos modernos, pasando por la Inquisición, los Templarios, las órdenes secretas y la masonería. La novela presenta un rico tapiz de referencias literarias, filosóficas y históricas que requiere del lector un profundo conocimiento para desentrañar sus múltiples capas.
Uno de los aspectos más intrigantes de la novela es su exploración de la teoría de la conspiración y cómo las mentes inquisitivas pueden caer presas de sus propias creaciones, es decir, la teoría de Karl Popper. Los personajes principales, inmersos en su búsqueda de significado oculto, crean un juego ficticio que atrae a un grupo de entusiastas que comienzan a creer que el juego es una verdad genuina. Esta interacción entre la realidad y la ficción, entre el conocimiento genuino y las conjeturas, es un tema central en la novela y plantea preguntas profundas sobre la naturaleza de la verdad y el poder de la interpretación. Temas que Eco ya había abordado en alguno de sus ensayos.
‘El Péndulo de Foucault’ es una obra que desafía al lector a pensar de manera crítica, a cuestionar las interpretaciones y a explorar el vasto mundo del conocimiento. Eco utiliza su dominio de la historia y la filosofía para crear una obra literaria compleja y estimulante que invita a la reflexión sobre las conexiones entre el pasado y el presente, la verdad y la invención, la razón y la obsesión.
Siendo todo ello una novela que merece un lugar destacado en la literatura contemporánea por su riqueza intelectual, su habilidad para entrelazar múltiples hilos narrativos y su exploración profunda de temas fundamentales de la condición humana. Una lectura imprescindible para aquellos que buscan un desafío intelectual y una inmersión en el laberinto del conocimiento. Grazie Prof.
El péndulo de Foucault me ha resultado una gran decepción. Es uno de esos libros que tenía pendientes desde siempre, de los que has oído hablar con grandes elogios y que esperas que sean poco menos que una obra maestra. Sin embargo, me he encontrado con un libro tedioso y embarullado, un cúmulo de personajes y conexiones imposibles de abarcar y una trama central interesante que acababa diluida en un exceso de páginas. La novela tiene un comienzo duro, al menos para alguien de letras como yo. Nada más abrirlo te encuentras una lección de física sobre el funcionamiento del péndulo y varios discursos sobre la cábala y criptografía. Se perdona como introducción a la espera de que el autor entre en materia y crees que entra cuando llegas a una parte dónde comienza a hablar del misterio y la historia de los templarios. Entonces se vuelve interesante, intrigante y durante unas pocas páginas te sientes enganchado, pero no dura. A partir de ahí entran en juego un batiburrillo de hechos y personajes históricos, de las relaciones entre ellos, de sus posibles implicaciones y apariciones en diferentes momentos y este relato no sólo resulta aburrido sino imposible de abarcar, de seguir, de recordar. Por si el tedio despertado en ti fuera poco, el autor adereza la historia con archivos sacados de un ordenador que son un cúmulo de sueños, alucinaciones, imaginaciones, desvaríos que te hacen pasar del aburrimiento al sopor. La novela es larga pero se hace eterna y es una lástima porque el corazón del argumento, la idea central, es interesante, fascinante, incluso con un punto moral. Quizás alguien con un conocimiento histórico más profundo que el mío pueda disfrutar de esta obra ya que ese conocimiento previo hará que recuerde y relacione mejor que yo los hechos y personajes históricos que intervienen en la novela. Si no es el caso, no puedo recomendar a nadie que coja este libro entre sus manos.
Que pasa cuando el hombre se separa de Dios? Hay unas cartas entre Umberto Eco y el obisco Carlo Maria Martini, que en forma de ensayo presentan lo que aca describe Eco en forma de novela, En que Creen los que no Creen? Plantea Eco que el fanatismo con la ecologia es una nueva version del Juicio Final para aquellos que no se consideran religiosos. En este libro Umberto Eco plantea cual es la version del Plan Divino para aquellos que no se creen religiosos. Y lo hace con un talento incomparable. Que pasa cuando culturalmente dejamos de creer que hay un Plan Divino, o que los Caminos de Dios son Misteriosos? Bueno, sres y sras, para eso estan las conspiraciones. Quien mato a Kennedy? Estaba casado Jesus? Sabia Bush de las Torres? Importa mas el retorcido alivio de que alguien tiene un plan que las vanales respuestas. El Pendulo de Foucault es la contracara del Codigo Da Vinci, es la explicacion de porque un libro gramaticalmente pesimo con matematicos incapaces de reconocer la serie de Fibonacci, se convirtio en un exito rotundo y obligo al mismo Vaticano a tomar postura.
Una gran celebración a la cultura editorial, pero a la vez, un gran chiste sobre el ocultismo y todos los libros que circulan en su entorno. Cuesta creer la inventiva del autor, y la cantidad de trabajo, para simplemente reírse de la idea de un conocimiento último y oculto, al que paradójicamente solo se accede al renunciar a las formas de conocer modernas. Lo mejor, es que es un libro que puede herir la sensibilidad de más de alguien mientras llega a él pensando que es otra cosa (y no precisamente un libro sobre M. Foucault, como varios podrían pensar, incluyéndome a mi de niño).
Guau, que pedazo de novela. Como siempre, Eco hace un ejercicio de saber enciclopédico y entre bromas y veras desliza una magnífica historia, además de una burla del conocimiento "hermético". Recomendable plenamente.
Una novela fascinante. Es el antídoto perfecto ante infinidad de teorías conspiratorias de todos colores y sabores. La historia trata sobre tres empleados de una editorial que, mientras trabajan en una nueva colección de libros sobre ocultismo, deciden por diversión armar ellos mismos una conspiración ficticia, tomando piezas de todos lados: los templarios, los rosacruces, los masones, los antiguos egipcios, los satanistas, los judíos cabalísticos, los jesuitas, y un largo largo etcétera... Hasta que descubren con horror que hay quienes están dispuestos a tomarse demasiado en serio cualquier cosa, siempre que tenga aires ultra secretos y exclusivos... La historia está apuntalada por una cantidad impresionante de referencias y citas bibliográficas de libros antiguos y apuntes históricos (y pseudo-históricos, y meta-históricos, y francamente novelísticos dentro de la misma historia) y al mismo tiempo con una prosa socarrona y ultimadamente escéptica, que permite que la novela no se haga pesada por tanta referencia... Es un libro altamente recomendable.
Leyendo este título uno comprende que Dan Brown es tan solo un principiante inocente en temas de conspiraciones esotéricas, cultos y demás... La maestría de Eco no solo le alcanza para crear un gran thriller apasionante sino incluso para burlarse de la misma. Imprescindible.
Una Obra Maestra con mayúsculas. Divertida, hilarante, aguda, llena de historia y literatura y crítica y arte y signos. Sin embargo, lo mejor de la obra fue su carácter profético. ¿Quién iba a pensar que Belbo, Casaubon y Diotallevi, esos tres editores anodinos de una editorial, iban a terminar llenando las aulas de las facultades de ciencias sociales? ¿Quién iba a pensar que el "Plan", que en un principio era un chiste, iba a terminar configurando disciplinas enteras como los mal llamados "estudios" "culturales", la peor bautizada "teoría" "crítica", y contaminarían todas las humanidades para convertirlas en un chiste andante, en un remedo de la ciencia y del pensamiento?
Definitivamente, una lectura obligada. El autor tiene un manejo del lenguaje, amplio en todos los sentidos, nos deja ver en toda la obra, su formación de doctor en filosofía y semiólogo. Si logras salvar el tema de que debes leer con un diccionario a un lado, la trama resulta por demás interesante y envolvente, sin el afán de dar spoilers, la novela mezcla magistralmente hechos históricos con una historia original en todos los sentidos.
Desde mi punto de vista, es referente de muchos autores contemporáneos en el género de ficción histórica y, haciendo hincapié en el tema, el manejo del lenguaje, que al principio resulta molesto, al avanzar en la lectura, es un plus que nos permite, además, enriquecer el acervo del lenguaje cotidiano.
Vale la pena dedicarle una lectura lenta y dedicada.
Cuando leí este libro fue impúlsado principalmente porque Eco venía a MTY. Desde la epígrafe inicial en hebreo antiguo me apantallé. En su momento creí que eso 'era' la literatura, hoy, algunas decenas de libros después ya no lo veo igual. Me sigue gustando el afán totalizador de las obras de Eco: quererlo abarcar todo. Decirlo y mostrarlo todo, y claro, demostrar al lector cuanto sabe nustro piamontés favorito.
Fuera de cuestiones éticas: es una buena novela. Complot mundial, amores frustrados, viajes intercontinentales, todo lo necesario para pasar una buena tarde de verano... o de otoño, de inveirno...
El péndulo de Foucault, la siguiente novela que publicó Eco después de la superexitosa El nombre de la rosa y que se esperaba con comprensible expectación. Que se convirtió en decepción para muchos lectores, parece ser...
El argumento en sí se explica en un breve párrafo: tres intelectuales snobs llamados Belbo, Casaubon y Diotallevi inventan para divertirse un supuesto Plan de los templarios (con la intervención posterior de jesuitas, rosacruces y demás sociedades secretas) para dominar el mundo gracias a un uso creativo de las corrientes telúricas subterráneas. Desgraciadamente el Plan se les va de las manos cuando un erudito hermetista llamado Agliè, presunta encarnación del legendario conde de Saint-Germain, se toma su juego en serio.
Apuesto a que al leer este resumen algún lector habrá levantado las cejas, exasperado, pensando: «¿otra vez las puñeteras conspiraciones templarias?». Ay, cuánto daño han hecho Dan Brown y los mil imitadores baratos que siguieron su estela. Mi reacción inicial al leer El código Da Vinci (ese libro radiactivo) fue pensar algo como “¿pero esta mierda no es una versión de uno de los capítulos de El Péndulo?” Con razón me sonaba: toda la teoría sobre María Magdalena, el Santo Grial y el secreto de Rennes-le-Chateau aparece en el capítulo 65 de El Péndulo junto a la fuente de la historia, The Holy Blood and the Holy Grail. La reacción de Eco fue graciosa: “¡Dan Brown es un personaje de El Péndulo de Foucault! Yo lo inventé. Comparte las obsesiones de mis personajes —la conspiración mundial de rosacruces, masones y jesuitas. El papel de los templarios. El secreto hermético. El principio de que todo está conectado. ¡Sospecho que Dan Brown ni siquiera existe!”.
La novela es en su origen una deconstrucción, una burla y una crítica feroz de las teorías de la conspiración, las supercherías ocultistas y el espiritualismo New Age mal entendido, pero lo que el autor consigue (conscientemente o no) es mucho más que eso. Trata a los blancos de sus burlas con ternura y un cierto cariño, presentándolas como víctimas desvalidas de algún enorme error universal. O, como dice Casaubon hablando de su estudio sobre los templarios: “hasta el que hace una tesis sobre la sífilis acaba enamorándose de la espiroqueta pálida”.
Ahora bien, contra los que puedan pensar los implacables detractores de la obra, el propósito de Eco no era el mero deslumbramiento intelectual, como no lo era en la tan justamente alabada El nombre de la rosa, donde la minuciosidad con que se describían las herejías medievales o sus debates filosóficos tenían por objeto sustentar la visión humanista que de la vida y del hombre tiene su protagonista, Guillermo de Baskerville. En El péndulo de Foucault se aprecia el mismo planteamiento: la especulación intelectual —o religiosa, o política…—, por sí misma, es estéril si nos dejamos atrapar por ella y olvidamos que debe estar al servicio de un concepto de la vida que no olvide nunca la esencia de la humanidad, y sobre todo que no nos distraiga del hecho fundamental de que la vida hay que vivirla.
El gran problema de la novela es que no consigue fundir lo especulativo con lo terrenal. La fascinación que despierta su entramado intelectual no se ve correspondida por las implicaciones que provoca entre los personajes, justo lo contrario de lo que sucedía en El nombre de la rosa. Umberto Eco tiene que ser un genio para que deliberadamente parece que pretendiera que su texto se leyera con dificultades, que deliberadamente nos muestre esas entradillas de extractos que no tienen ningún sentido (quizás aludiendo a alguna metáfora de la vida). Varios días he pasado 150 págs en menos de 10 minutos, leyéndolas en diagonal, donde la mayoría del texto era puro relleno de reflexiones, enigmas, historias de templarios, esoterismo, y entremezclas de fácil sorprendimiento (sí, como en los libros de Dan Brown). Por eso, no tengo claro qué pretendía Eco con esta novela. Que la leyéramos con dificultad o no?
Por todo esto, por ser capaz de escribir 850 págs prácticamente de PAJA, de reflexiones, de reírse tan a la cara de los buscadores de lo oculto y del tripedismo gatuno, 2 estrellas no es lo que se merece este libro. Sin embargo, en cuanto al enganche lector que me ha provocado, sí.
Relectura. Es increible lo poco que me acordaba de cuando lo lei originalmente: solo de que trataba de editores que sabían de Cábala y de los Templarios y al final de veían inmiscuidos en un plan loco.
Casaubon, Belbo y Diollatevi. Todo lo narra el primero, recordando esta triste historia. Pero también están Amparo, Agliè y Lia, de los que no tenía ni un leve recuerdo...
Muy bueno, se disfruta más cuando conoces el final, aunque te queda la sensación de que Eco no cree en nada, una visión un poco desilusionante de la vida.
Novela monumental que estudia nuestra necesidad de creer en complots/planes/religiones/ideologías y cómo llegan a definirnos. Se centra especialmente en las teorías conspiranoicas y la profundidad de las referencias es impresionante, merece la pena tratar de entenderlas (Cábala, alquimia, templarios, masones, rosacruces, asesinos…es como sacarse un máster). A pesar de la complejidad de las ideas que toca y de la erudición de Eco lo mejor es que sigue siendo una novela de aventuras con una intriga que va aumentando su ritmo hasta culminar en un final a la altura de tan gran novela. Qué grande es Eco!!
Umberto Eco es consciente que, durante el desarrollo de la novela, el lector se siente muchas veces perdido, confuso en un crisol de nombres, de sociedades secretas (o no tan secretas), de ritos, de tradiciones y, sobretodo, secretos. Muchos secretos.
Lo hace, además, intencionadamente: está poniendo a prueba al lector, convirtiendo su propia novela en un metatexto iniciático. Como en todo buen secreto y como en toda sociedad secreta que se precie, aquel que desea ser iniciado (en este caso el lector) debe demostrar que es digno de comenzar a conocer los secretos y revelaciones más importantes de la existencia.
Para ello, el autor de manera totalmente intencionada, escribe en sus primeros capítulos con una retórica ciertamente compleja, una prosa incapaz de poderse digerir de manera rápida y que, como todo rito ocultista, necesita de sus tempos, ritmos y cadencias. Necesita indiscutiblemente implicación activa del lector. Es la criba de los iniciados. La selección de los que se creen dignos y la claudicación de los que ni siquiera se lo llegan a preguntar y abandonan al verse abrumados por un baile de conjuntivas, subjuntivas, yuxtapuestas, y delirios. Es el sacrificio ritual.
Una vez superado este sacrificio, la novela nos da un respiro intelectual para podernos adentrar, a medida que avanza la novela, en la formación del Plan de una manera narrativamente mucho más asequible; pero nunca sin poderse relajar del todo. El Péndulo de Foucault se convierte en la sociedad secreta del lector y, como buen iniciado, éste tiene que poner toda su carne en el asador en favor del Plan, el gran secreto. Cada vez se siente más implicado en las investigaciones para llegar a la deseada Verdad.
De ahí que el libro se divida en las 10 emanaciones espirituales de la cábala, como tampoco es casual el número de capítulos que conforman la novela.
El Péndulo de Foucault no es la típica novela efectista sobre ocultismo, como muchas que aparecieron después del éxito comercial de El Código da Vinci (cuyo argumento, por cierto, puede haber sido inspirado por un capítulo de esta novela de Eco), sino que es más bien una parodia del ocultismo que se toma muy en serio a sí misma. Revela a quien la lee, a través de los personajes y a través de uno mismo, la capacidad que tenemos las personas de caer en las redes de lo absurdo, de lo surrealista, de lo delirante. De la locura.
Y cuando como lector miras con condescendencia a ese montón de "tarados" (entre los que se pueden encontrar incluso grandes personalidades) a los que se les ha ido la cabeza en búsqueda de un secreto; cuando crees que estás por encima de todo eso, la novela te da un golpe de realidad: también tú te has dejado seducir.
Jim el del Cáñamo, la narración de la historia de los templarios en una conversación de bar, el Plan Hermes, el funcionamiento de las editoriales Garamond - Manuzio... Pocas veces un libro te atrapa desde las distintas historias que convergen en él. He disfrutado muchísimo con su lectura, que te atrapa, aunque el principio pueda ser más lento. Además, las distintas reflexiones que desarrolla el autor son muy interesantes y también variadas. Son de esos libros que en determinados momentos cierras para reflexionar sobre lo que estas leyendo. Aun así lo más fácil es perderse porque toda la información y conocimientos que se hilan son abrumadores. En este libro Umberto Eco parece el propio diablo por todo lo que sabe.
Este libro también lo leí en la época en que había que llegar al final como fuera. Me costó horrores, pero al final lo terminé. El veredicto de adolescente es "aburridooooooo". Después, recordando cositas, me di cuenta de que hay capítulos memorables. Claro que... ¡quién los encuentra luego!. Yo recuerdo mucho el de los cursos imposibles de la universidad, y el de la capacidad que tenemos los seres humanos de jugar con cifras y números.
Muchas historias: Belbo y su trompeta, Casaubon y su Cosa, Diotallevi y sus sefirot... Todas estas historias entrelazadas por la Historia y el Plan.. Un libro denso acerca de los libros, de las interpretaciones libres, de las conspiraciones, de las rutas para alcanzar la redención, y de como el autor (y el Autor) terminan manifestando se y convirtiéndose en su obra..
El libro da una vuelta interesante a libros de conspiraciones clásicos del tipo "Código Da Vinci" a las que estaba acostumbrado. Durante un tiempo ley este tipo de literatura hasta cansarme de la fórmula y he de reconocer que la premisa de este libro me resulto atractiva por romper un poco con la linea general. Es raro pensar en este libro como "rompedor" o "revolucionario" siendo posterior a todos los otros libros que digo que me hastiaron en su momento, pero supongo que me expreso desde la perspectiva en la que los he experimentado y no desde la que se publicaron.
Como idea me parece interesante, pero he de reconocer que cuesta leerlo. Muchísimos datos y referencias muy difíciles de seguir, reflexiones etéreas y retorcidas, enumeraciones eternas de varias páginas y cultismos por doquier en un ejercicio de pedantería muy significativo. He de reconocer que le va a lo que está contando, un grupo de cultos editores que se sientes superiores a los "diabólicos" de lo místico como los llaman. Es la teoría de la conspiración en estado puro, sin filtros hollywood para hacerlas digeribles. Lo malo de esto es que en muchas ocasiones se atraganta, me he visto en muchas situaciones pasando por el texto "por cumplir", leyendo solo para que pasase el trago hasta que la cosa volviera a ponerse interesante.
Soy de los que se acaban los libros, aunque sea por castigo, y gracias a esa tozudez me he encontrado descubriendo ideas en un libro un tanto atípico pero interesante. A pesar de estos baches he podido disfrutar de muchos episodios del libro, por lo que no puedo decir que me haya disgustado, pero sería muy muy prudente antes de recomendarlo.
Hay libros que llevan toda la vida ahí esperando por ti y cuando por fin llegas a ellos piensas que no podía haber sido en otro momento. Lo que hace Eco aquí no tiene nombre y es para agarrarle de las solapas y gritarle qué a dónde va, majadero, turras, pretencioso hijo de mil hienas, que intentas reconstruir la historia de todas las conspiraciones en un libro de 600 páginas como si fuera un pasatiempo. Lo increíble es cómo este libro ha superado la metaficción sobre la que se ha escrito y hoy, en tiempos de QAnons, sectas y cultos alrededor de la Inteligencia Artificial, negacionistas de todos los tipos, industrias del bulo y la autoedición precaria y Dan Brownes de poca monta, parece más una advertencia de lo que estaba por venir que un recuento con qué pasó con el esoterismo y la deriva de la política italiana de mitad del siglo pasado
Estamos ante una ironía satírica sobre el ocultismo y la esotería, y en cierto modo ridiculiza a todos los conspiranoicos que van detrás de teorías secretas e intrigantes. Ambientada en el mundo editorial de Milán, tres intelectuales se adentran en las ciencias ocultas y las sociedades secretas. Lo que al principio es una relación profesional, poco a poco les envuelve y entra en una dimensión más personal. En el centro, un supuesto Plan hurdido por los templarios siglos atrás, en torno al cual acaban desarrollando pasado y presente.
Y poco más puedo decir sobre la historia, porque por encima de todo durante la lectura he tenido la sensación de que lo primordial era mostrar una erudición que, aunque gigantesca y evidente, me cargaba muchísimo. Me irrita que parezca el principal objetivo de la novela por encima de la trama y de la narrativa. Con ello ha conseguido que no consiguiese engancharme a la historia en ningún instante, porque no dejaba de imaginarme a Eco escribiendo con aires de superioridad y pensando 'normal que no me entiendas, lector'. Nunca me había pasado de forma tan exagerada el estar leyendo un libro con tamaña sensación de que estaba escrito por puro lucimiento personal, en donde la historia no importa nada, es una mera excusa puesta al servicio de la forma.
En definitiva, en esta obra falta literatura y sobran referencias en calidad de erudito. Se hace muy repetitiva y a veces incluso inconexa debido a ese desdeño por la trama, completamente secundaria. Se suceden páginas y páginas donde ni se cuenta nada ni he conseguido disfrutar de tan barroco estilo. Eco quería exhibirse, reafirmar su posición de superioridad, pero a mí personalmente todo eso no me ha gustado nada.
Por otro lado, los personajes principales también resultan repetitivos, y su discurso es un tanto ridículo, perdiéndose en disquisiciones en aras de una búsqueda de conexiones inútiles y superfluas, que dificultan sobremanera el avance. Eso los masculinos, claro. Los personajes femeninos no son personas, sino objetos de adoración o perdición, totalmente secundarios y ajenos, sin desarrollo propio. Lamentable.
Al inicio me gustó el libro, como en Possession, hay una parodia en cierta manera del mundo académico con referencias inteligentes y diferentes. Me recordó a mis clases de "Simbolismo y Ritual". También me gustó la representación de la industria editorial.
El problema empezó con el Plan. Se repetían demasiado datos y hechos que ya habían sido presentados y, en vez de ser tomados como una buena historia, el discurso de los personajes terminaba siendo una ridícula y pesada búsqueda de conexiones inútiles.
Una cosa que me molesto fue el trato a los personajes femeninos, típico de los escritores, la mujer como objeto de adoración o perdición, no se molestan desarrollarlas como personajes propios. En este sentido, me recordó a El juego del ángel
No me gustó el final, esperaba otra cosa pero, desde su premisa, no podía terminar siendo otro libro. Eso me pasa por no revisar la sinopsis. En todo caso, igual creo que con 100 páginas menos hubiera quedado mejor.