Si tuviera que elegir un único libro de recetas para el resto de mi vida, sería este. Por mi casa, la casa de mi madre y la casa de mi abuela han pasado unas cinco ediciones distintas, todas leídas, consultadas y manchadas de salsa de carne hasta que se les ha partido el lomo.
Tiene recetas para todo lo que se te pueda ocurrir, divididas en categorías que hacen su consulta muy sencilla. Algunas están pasadas de moda, son cocina ilustrada de casa de la abuela, pero son igualmente encantadoras e interesantes.
Con los años y la práctica cada día uso menos recetas, pero aún no hay reunión familiar en la que en mi casa no se diga "mira a ver qué dice el Mil Ochenta" cuando pensamos en qué hacer de comer, lo que tarda un asado, cómo se cocina esto o aquello. Es una herramienta valiosísima.