Fue la primera novela publicada por Radcliffe y eso tiene mucho mérito en la época en la que lo hizo y sobre todo por la vergüenza que sentía al ser identificada como autora en una sociedad en la que estaban muy mal vistas las mujeres que competían públicamente con los hombres en un oficio. Dejando esto de lado, eché en falta los elementos sobrenaturales que tan característicos son de lo gótico (no hay nada sobrenatural, todo tiene su explicación). De este género, destaco a continuación algunas frases y descripciones que aparecen en el libro:
- «Se agachó para ver lo que era y agarró la mano fría de un muerto. [...] Durante un rato se quedaron en un silencio turbador, incapaces de volver hacia atrás o continuar avanzando, hasta que una luz lejana que parecía surgir del final del descenso alumbró las paredes, y les descubrió una segunda escalera, y a sus pies el cadáver pálido y desfigurado de un hombre en una armadura...» (P. 67).
- «Para mayor seguridad sacaron a Osbert de la torre y lo encerraron en una parte más céntrica del castillo, en una habitación espaciosa pero oscura cuyas ventanas góticas, que apenas dejaban pasar la luz, le daban un aspecto tétrico capaz de helar un corazón de terror» (P. 112).
- «Las ventanas, del mismo estilo gótico que las anteriores, se encontraban cubiertas por una espesa hiedra que casi impedía el paso de la luz» (P. 117).
- «Su castillo estaba situado en uno de esos maravillosos valles de los cantones suizos en los que lo bello y lo sublime se unen armoniosamente; donde la belleza del paisaje se realza con la frondosa exuberancia de bosques y praderas, la dulce sinuosidad del arroyo y el apacible aspecto de las villas». (P. 133-134).
- «El recuerdo de su hermano pronto desapareció de la mente de Malcolm, cuya atención parecía volcarse enteramente en maquinaciones para satisfacer su avaricia y ambición» (P. 138).
- «El hombre a quien creía haber visto desapareció en la oscuridad de la habitación, el ruido de la armadura dejó de oírse y empezó a pensar que la figura que había visto y el ruido que había escuchado no eran sino fantasmas de una imaginación enferma, conjurados por la agitación de su espíritu, la gravedad del momento y la inmensa desolación del lugar» (P. 149).
- «el conocimiento de la puerta secreta, junto con la ayuda de alguien que lo guiara por los pasadizos del castillo» (P. 151).
- «La sorpresa lo dejó clavado en el sitio, y por un instante creyó hallarse ante una visión supersticiosa propia de aquella región» (P. 160).
- «Tras terminar su examen sin hallar ningún medio visible por el que el Conde pudiera haber abandonado la prisión, fueron presa del pánico y llegaron a la conclusión de que aquello era obra de un poder sobrenatural, y de inmediato dieron la voz de alarma» (P. 162).
- «Mientras tanto, Mary sufría todo el terror que una situación como la suya podía provocar. De camino hacia Dunbayne, había sido sorprendida por un grupo de hombres armados, quienes se apoderaron de la brida de su caballo y, tras entablar un combate fingido con sus sirvientes, se la llevaron inconsciente. Al recobrar el sentido se encontró viajando por un bosque, cuya oscuridad se hacía más profunda debido a las sombras de la noche. La luna, que se encontraba alta y arrojaba su luz entre los árboles, servía para mostrarle el siniestro aspecto del lugar y el número de los hombres que la rodeaban; y se vio atrapada por un terror que casi le hacía perder la razón. Viajaron toda la noche, durante la cual se mantuvo un profundo silencio. Al amanecer, Mary se encontró en la falda de un monte, cuyo aspecto le pareció una desolación infinita» (P. 229-230)
- «Mary se vio obligada a aguardar, aterrorizada y en silencio, la llegada de su destino. Continuaron la marcha por el agreste paisaje, y hacia el final del día se acercaron a una abadía en ruinas, cuyos arcos derruidos y torres solitarias se levantaban con un estupor fúnebre en la oscuridad del crepúsculo. La abadía era el único habitante de aquel yermo; un monumento diabólico y de antiguas supersticiones, cuya siniestra majestuosidad parecía imponer silencio y veneración. La fría humedad de la noche se dejaba sentir, y Mary, con el cuerpo agotado y el espíritu oprimido, yacía exánime sobre su caballo cuando el grupo se detuvo bajo un arco de las ruinas. Mary no se encontraba tan indispuesta como para permanecer insensible a lo que la rodeaba; la espantosa soledad del lugar y el aspecto solemne de la construcción, cuyo efecto se realzaba por las sombras que arrojaba el crepúsculo, llenaron de terror su corazón; y cuando los hombres fueron a bajarla de su caballo, gritó de angustia y desesperación. La llevaron sobre las piedras derruidas a una parte del castillo que antiguamente constituía el claustro de la abadía, pero que ahora se hallaba en ruinas y cubierto por la hiedra. Sin embargo, había un rincón en el extremo del claustro que había soportado con mayor fortaleza los estragos del tiempo; aquí el tejado estaba completo y las castigadas estructuras de sus columnas aún permanecían en pie» (P. 230-231)
- Alleyn: «La noche me alcanzó en estos páramos, y cuando caminaba abatido y confuso me sorprendieron unos gritos lejanos de terror. Aceleré el paso, pero el sonido que me había guiado cesó, y se produjo un silencio absoluto. Me paré a pensar, sin saber hacia dónde continuar, cuando observé una luz tenue que atravesaba la oscuridad; intenté seguir sus rayos, y me condujeron a estas ruinas cuya grave apariencia me produjo un impacto espeluznante. [...] Empuñé mi espada y corrí hacia delante; y no puedo expresar la sensación que me produjo encontrar aquí a Mary» (P. 245).
Hay muchas más referencias al gótico en la novela y me ha gustado muchísimo la forma de escribir de Ann. Pero, dejando estos aspectos de lado, encontré la obra previsible y carente de sentido en numerosas ocasiones. Hay situaciones confusas (¿las luces en las mazmorras eran de origen sobrenatural o simplemente provenían de los guardias? por ejemplo) o explicadas de forma demasiado rápida, casi un Deus ex machina (como en lo referente a Alleyn). Sin embargo, esta es una novela fundamental en el género porque es la base no solo de lo que vendrá de la mano de Radcliffe sino de otros autores en los que su obra tuvo una gran influencia.