Esta es una interesante colección de cuentos para niños, la recomiendo mucho. Son tocados temas de forma sensible, cándido y con un sano humor reflexivo; podemos leer sobre la paternidad y sus conflictos; la valentía, el no dejar lugar a los malos estereotipos y el sacrificio por los demás. Es hermoso ver cómo a través de una sencilla narrativa se pueden expresar a los niños tan importantes lecciones.
[SPOILER ALERT]
Quedé encantado con la trama de la mayoría de ellos, aunque no necesariamente con sus desenlaces.
La aventura de los Madero desde el baño de los gigantes a la playa me atrapó, pero algo que recuerdo y valoro, es la simples pero nada superficiales conversaciones con la princesa y el dragón. La actitud de sacrificio de la princesa como una gobernante lejana de la tiranía son medios para que los niños inquieran discernimiento. El humor que se contabiliza con el señor Madero es memorable, más en sus consejos al dragón.
La introspección del señor Ingoldsby sobre su paternidad es íntima, y tanto padres como hijos pueden aprender de ello. Saber como el hombre más gracioso para otros, era amargado a sus prójimos más cercanos, a quienes debía darles más sonrisas. La corta odisea que se provoca después de que el señor Ingoldsby, con amarga melancolía, escribiera un cuento triste y lo desechara por la ventana, para luego ir por ella y encontrarse con Grifo, es como una epifanía para él y sus deseos. Su regreso y amor hacia sus hijos, junto con la laguna de lágrimas de Grifo, le da mayor esplendor a su final.
Quisiera resaltar la hermosa aventura de Helen con su mantelito, aunque un cuento un tanto desobediente, sí útil para demostrar, aunque de forma muy corta, que algunos estereotipos son inútiles y que se debe animar a los niños a trabajar, de forma creativa e innovadora, en lo que podría llegar a hacer una vocación o un medio para cultivar mejor su carácter. Su relación con los demás niños y su temple al subir hasta la copa de un pino, no son lecciones para niños únicamente, son para nosotros los que ya no medimos menos de un metro.
Como educador, aprecio estos cuentos. Aprendí, reí y disfruté. Aún hay otros que no describí, e invito que vayan a leerlos para compartir juntos el disfrute de letras bien ordenadas, que aunque dirigidas para niños, es un deleite para todos.