El terror es el hermano feo de la literatura fantástica. Incluso perteneciendo al género, en ocasiones se asemeja demasiado al thriller de corte más mainstream. Es quizás lo que le ocurre a ‘Cibertormenta’, la última novedad publicada dentro de la colección NOVA (Ediciones B) y escrita por el autor de ‘The Atopia Chronicles’ Matthew Mather. Aunque la premisa de la historia parte de un hecho ficticio, un gran ataque virtual a los pilares de Internet que sostienen los servicios y la infraestructura estadounidenses, lo cierto es que el gran acierto de la novela es el realismo que Mather le imprime a toda la trama. Eso y por supuesto las enormes dosis de tensión que arrastra durante toda la historia.
Vaya por delante que adoro este libro. Me encanta las novelas que atrapan y no te sueltan, y en el caso de ‘Cibertormenta’ hay que reconocer que me ha tenido preso a lo largo de sus 416 páginas (virtuales en mi caso). Comencé leyendo el fragmento gratuito sin excesivo entusiasmo, aunque me sedujo la forma de narrar y de aportar información del autor. Di el salto a la edición completa y cuando quise darme cuenta el domingo se me había esfumado. Así, sin más. Comencé a leerlo en la cama, a primera hora de la mañana, y ya apenas lo cerré hasta el momento de acostarme. Y si bien las explicaciones finales no están a la altura del resto del libro (yo creo que las hubiera suprimido), debo reconocer que Mather me ha tenido comiendo de su mano durante toda la novela.
¿Pero de qué va realmente el libro? Pues bien, si el ataque a la Red es el punto de partida, lo cierto es que la verdadera trama se centra en Mike Mitchell, un neoyorkino treintañero casado y con un hijo, cuya familia no atraviesa su mejor momento. Escrita en primera persona, al principio vemos cómo las preocupaciones del protagonista se centran en su difícil relación con los suegros o en sus sospechas sobre la posible infidelidad de su mujer. Los vecinos de su bloque, entre ellos el ‘preparadísimo’ y ‘paranoico’ Chuck y un gracioso aunque siniestro matrimonio de ancianos rusos, son su verdadero apoyo en estos difíciles momentos personales, y es precisamente esta sólida unión la que le permite sobrevivir cuando las cosas empiezan a torcerse de verdad.
Como en una novela apocalíptica más habitual, la cotidianeidad del autor empieza a verse alterada por pequeños acontecimientos que van desembocando en el caos absoluto del final. Internet cada vez va más lento y las comunicaciones se complican, de pronto las principales empresas de mensajería dejan de operar –y todo esto en los días previos a la Navidad– y… bueno, mejor que a partir de aquí sea el lector el que lo descubra.
Creo que ‘Cibertormenta’ es el libro para aquellos que adoran las historias apocalípticas pero ya no pueden leer una línea más sobre zombies (sospecho que, como los vampiros, han sido sobreexplotados en esta última década). Ya advertía al principio que la clave del libro tanto para generar suspense como para atrapar al lector es el realismo que imprime a las situaciones. Mather no utiliza la puerta chirriante ni la sombra amorfa de un monstruo para producirnos terror, si no la paranoia social aderezada con unos cuantos datos reales que son terriblemente ciertos. La sociedad es el monstruo. La sociedad y los millones de organismos egoístas que la componen.
El autor hace muy bien ese ejercicio de ponernos en una situación límite para preguntarnos: “Bueno santurrón, ¿pues qué harías tú si esto te ocurriera a ti?”, ya que sabe que nuestra respuesta, en el mejor de los casos, será el silencio. Mather nos hace temer al amable vecino al que dejamos nuestro hijo cuando tenemos que hacer un recado, porque en la lucha por la supervivencia todos son enemigos. Pero también habla de la esperanza y del esfuerzo colectivo por mantener una ilusión de sociedad incluso cuando todo se desmorona.
No solo eso. ‘Cibertormenta’ también nos consigue hace reflexionar sobre la tecnología y su uso, sobre los límites a la privacidad en Internet, y sobre la dependencia actual a estar permanentemente comunicados. Incluso cuando todo falla y las redes ya han caído, los teléfonos móviles siguen siendo vitales para mantener una apariencia de orden en la sociedad (fotografiando a aquellos que cometen un crimen, por ejemplo, funcionando como una simple linterna o incluso llevando en los smartphones pequeños manuales de supervivencia que los personajes se pasan unos a otros). Hay muchas imágenes realmente potentes en la historia por su credibilidad y patetismo. Una tiene que ver con el hecho de que al inicio del desastre, cuando no hay Internet ni luz, la única tienda saqueada que ven los protagonistas es una ‘Apple Store’, un sinsentido tan lógico que parece obligado. La otra es el esfuerzo que los neoyorkinos (véase los habitantes cualquier gran ciudad occidental) hacen por mantener cargados sus teléfonos –usando las baterías de los vehículos, por ejemplo– en una ciudad que se ha quedado a oscuras en el más absoluto de los sentidos. Hay muchos más enemigos, claro. La falta de alimento con el paso de las semanas en una ciudad que no produce comida, el frío intenso (y bajo cero) que asola Manhattan durante la cibertormenta, y sobre todo la rotura de ese espejismo que es pensar que todo el mundo es civilizado y bueno por naturaleza.
En definitiva, me faltan palabras para recomendaros ‘Cibertormenta’. La historia de Mike es lo bastante adictiva como para manteneros desconectados de la realidad durante todo un día. Doy fe. Como si una enorme tormenta os mantuviera aislados y al borde de la extinción, o peor, como si vuestro móvil de pronto se quedara sin batería, y no tuvieras vuestro cargador a mano.