3,5 estrellas
Me ha gustado mucho. Hay que tener en cuenta un par de cosas, o tres: que es un primer libro de saga y a veces se quedan cortos, que se publicó por primera vez en el año 2009 (hace unos 14 años, que se dice pronto) por lo que habrá cosillas que nos rechinen. No demasiadas, teniendo esto en cuenta. Y, por último, lo que más me ha sorprendido, que es la novela debut de Carlisle. Sinceramente, está muy bien para ser la primera publicación de una escritora.
Destacaría, por encima de todo lo positivo, el humor. Que para mí es imprescindible en el subgénero.
Me ha encantado la protagonista y, sobre todo, su familia: sus padres 😍 vaya personajes. Y el entorno en el que viven. Me ha hecho gracia que el pueblo se llame como mi nieto, Dharma 🤣 No doy más detalles para no estropear la sorpresa.
Por último, el trabajo de Brooklyn, la prota. Es restauradora de libros. Qué maravilla, porque si amas los libros, la encuadernación, los coleccionas como yo y los adoras como objeto, no solo como fuente de entretenimiento y saber, hay muchos detalles sobre el mundo bibliófilo que te encantarán.
Espero que Alma traiga más novelas de esta saga porque tengo muchas ganas de seguir con ella, la verdad.
Ahora voy a comentar la edición. Es en formato tapa blanda con la portada mate y aterciopelada típica de los libros autopublicados, pero yo que apoyo a autores indie por encima de las editoriales más tradicionales, pues tengo muchos con los que comparar. El papel es de mejor calidad y son mucho más flexibles por lo que son muy cómodos de leer. Además, la letra es grande, un detallazo porque no todo el mundo puede leer según qué tamaños. Mi madre tiene problemas de visión y le llamó la atención para bien el tamaño de la fuente. La ilustración de la cubierta y contracubierta son preciosas. Creo que, de los tres publicados en esta colección "Cozy Mystery", es la menos llamativa pero engaña. En persona me ha gustado mucho más porque está llena de detalles y por el material de las tapas, que me encanta 😍
La traducción... ¡Uf! Firmada por Vicente Campos González. Para mí peca de ser, a veces, demasiado literal. A ver, es una tendencia. Se puede decir que hay dos tipos de traductores: los que adaptan el texto original pese a que tengan que modificarlo pero manteniendo la esencia; y los que creen que hay que modificarlo lo mínimo posible y que a veces caen en usos poco naturales para el hablante del idioma al que ha sido traducido. Este último es el caso de este traductor. A veces, ciertas expresiones o palabras, te pueden sacar de la lectura porque tú no las usarías nunca al hablar en la vida real. Pero bueno, no es una mala traducción. Solo que sigue la tendencia contraria a la que yo prefiero.