Aida Salazar nos muestra en “A Seed in the Sun” un tema controversial y muy real: la explotación de los trabajadores del campo que recolectan frutas, verdura y semillas. El libro habla sobre la familia Viramontes, familia hispana que trabaja cosechando uva en California en condiciones lamentables. La historia se desarrolla alrededor de 1965, cuando Dolores Huerta, César Chávez, entre otros, comenzaron el movimiento de protesta por los derechos de los trabajadores.
Lula es el personaje principal de la historia, ella es una de las hijas de la familia, la cual tiene un problema con su voz, tiene el sueño de ser “Ring master” de un circo ambulante mexicano, pues para ella, el ring master es quien tiene el control, la voz y la presencia más importante del circo. Este sueño le llevará a encontrar su voz y usarla para luchar en el movimiento de protesta.
A raíz de los pesticidas que eran rociados en los campos, la mamá de la familia enferma, agravando aún más la situación familiar. Aunado a esto, el papá tiene que luchar contra su vicio al alcohol, y aunque es un padre amoroso y da todo por su familia, su vicio hace que la familia le tema. Me gusta la forma en que Lula describe a su padre: “Papá is a cactus plant who lives in a harshest condition with a prickly shell and a desert flower who blooms only once a year”.
La familia se enfrenta a la dura decisión de participar en la huelga, que Dolores Huerta y César Chávez encabezan, o continuar trabajando, sabiendo que si deciden participar quedarán expuestos a ser echados de sus barracas, las cuales eran las “casas” (si es que se les puede llamar así) donde los contratistas colocaban a las familias, las cuales carecían de todo, incluyendo baños, además de no recibir el salario con el cual sobrevivían. Lula y su familia nos muestran lo que enfrentaron las familias que vivieron durante ese tiempo, las duras decisiones que tuvieron que tomar y sus consecuencias.
Durante la lectura del libro, me encontré con información que desconocía, como, por ejemplo, la existencia del teatro campesino, que era un teatro político con mensaje, organizado por un grupo de personas participantes de la huelga, el cual enseñaba a la gente la lucha y contra quien se luchaba de forma en ocasiones cómica, pero real. Este se presentaba ya sea en la parte trasera de una camioneta o en cualquier parte donde había reuniones o protestas.
Lula en una parte narra que la abuela solía decir “the earth loves us by giving us what we need to survive, we just need to learn to see it”. Y entonces Lula se preguntaba que, si esto era cierto, por qué no era posible comer lo que ellos recogían trabajando, recordando todas las veces que estaban hambrientos después de un día completo de trabajo, a lo cual, la mamá le contesta “because land has been claimed and not shared, though la tierra belongs to no one and because for some having enough is not enough”. Es triste pensar que estas familias después de haber trabajado de sol a sol, no pueden consumir lo que cosechan.
Lamentablemente, en muchas instancias, las condiciones de los trabajadores del campo hoy en día son las mismas que en 1965. Y me pregunto: ¿Será necesario que surjan nuevos líderes? ¿Qué se necesita hacer para que las condiciones de las personas que trabajan en las cosechas dejen de ser explotados, y reciban un salario y condiciones de vida justas? Desde mi punto de vista, las leyes deben ser modificadas.
El libro fue de mi agrado, es un libro no muy extenso, pero muestra a grandes rasgos lo que los trabajadores en esa época vivieron. Termino con las palabras de César Chávez, las cuales espero tengan el mismo impacto que tuvieron en mí cuando las leí…
“Every time we seat at our table at night or in the morning to enjoy the fruits and grain and vegetables from our good earth, remember that they come from the work of men and women and children who have been exploited for generations”.