"Es diferente leer un titular en un periódico a ver las ruinas ennegrecidas que dejamos atrás".
La Ciudad Solitaria fue una trilogía distópica que me sorprendió gratamente. En realidad no esperaba mucho de la historia porque ya estaba un poco saturada de tramas de chicas bonitas, revoluciones y opresión. Con La Llave Negra se cierra una historia cruda, desagarradora y sangrienta.
El final ha llegado y las apuestas son muy altas. La revolución, toda la Sociedad de la Llave Negra se están jugando sus vidas con este ataque definitivo que están planeando. Hay infiltrados, información que va y viene, reclutas y aliados inesperados. Pero, sobre todo, hay fichas que están cambiando constantemente, hay jugadas que ni la Sociedad ni la realeza de La Joya se esperan. Hay movimientos desesperados, sentimientos que deben contenerse y un objetivo que oscila en el filo de una daga.
Con La Llave Negra nos metemos de lleno en el papel de una líder que no sólo pelea por la justicia de toda una clase, sino también por la seguridad de su familia y amigos, que son quienes están más expuestos al peligro. Este es un libro de tácticas, de dejar enfriar la venganza hasta que está en su punto y de redención por todo el daño que la realeza ha causado.
La Llave Negra es una historia en la que la muerte está en cada página, nadie está a salvo. Y eso es algo que no me dejó soltar el libro en ningún momento. El ritmo es tan vertiginoso y las ganas de saber si el gran plan maestro va a funcionar, que te lo acabas en una sentada. Como les decía, hay muertes necesarias, hay muertes por las que te alegras y hay muertes que te dejan destrozado. Pero los personajes se adaptan a las situaciones y se hacen más fuertes, creen profundamente en su causa y en que los sacrificios de sus amigos no fueron en vano.
Si hay algo que rescato de los dos últimos libros de esta trilogía es que, afortunadamente, no se centran mucho en el romance... que incluso desde el primer libro no me convenció mucho. Si bien la relación de Violet y Ash está ahí, nunca es el motor principal de nada y la autora se centra muchísimo en las injusticias, la crueldad y la revolución que están gestando desde la Sociedad de la Llave Negra.
Quiero decir que me fascinó el papel y la redención que obtienen los acompañantes en este libro. Durante toda la saga y a lo largo de la historia de la Ciudad Solitaria, no los han considerado más que objetos sexuales y en La Rosa Blanca y La Llave Negra, gracias a Ash, entendemos profundamente lo miserables que son sus vidas, lo solos que se sienten y los vicios a los que tienen que recurrir para poder seguir trabajando y enviando dinero a sus familias. Gracias a Ash el foco ya no sólo se centra en la vida inhumana de las sustitutas, sino que también la misera de los acompañantes sale a la superficie.
La Trilogía de la Ciudad Solitaria, a pesar de estar enmarcada en el molde de la revolución contra un sistema opresor, es una historia valiente y sensata que, sin duda, marca un montón por los temas tan difíciles que trata de una manera cruda e inolvidable. Me encantó que la autora nunca tuvo miedo al escribir sobre drogas, sexo, violaciones, prostitución, trata de personas, tortura y abuso.