Mi primer acercamiento a Murakami no ha sido positivo, espero tener más suerte en próximas ocasiones.
Mi principal razón para leer esta obra fue por la portada, ya que se ve muy bonita, y porque quería procurar acercarme un poco a la pluma del reconocido Haruki Murakami. Sé que el autor tiene novelas muy reconocidas y valoradas, y sé que debí intentar leer alguna de esas obras para crear en mi mente un perfil más sólido de lo que es Murakami, pero fue un periodo en el que estaba buscando una lectura ligera porque andaba leyendo obras muy extensas, así que creí que este libro era una buena opción para lo que estaba buscando. Y bueno, de hecho lo fue. En La biblioteca secreta nos encontramos un texto muy fácil de leer, con capítulos efímeros, y que podemos terminar en menos de veinte minutos. Además, las ilustraciones del libro son geniales, por lo que cada una de ellas es un perfecto complemento que sirve para acompañarnos en nuestro pequeño viaje. Entonces, ¿cuál es el problema y por qué la razón de mi calificación? Pues bien, este es el motivo.
Leer esta obra fue como una historia inconclusa que nos narran de repente. En numeradas ocasiones —cuando iniciamos una historia—, al principio no nos parece tan interesante la idea presentada, pero, a medida que avanzas, y vas sumergiéndote en el argumento, empiezas a anhelar seguir leyendo para esperar ese «algo más» que te haga sentir que ha valido la pena aguardar hasta el final. Sin embargo, si no te terminan de contar la historia o termina abruptamente, entonces resultas con irritación e insatisfacción. Quedas en tu cerebro con un amargo «¿eso era todo?». Pues bien, eso es lo que me ha sucedido en esta ocasión. La biblioteca secreta me pareció una historia con un inicio normal, un nudo que pensé era parte también del comienzo, pero con un desenlace que no esperaba tan pronto. Creí que el argumento tendría más desarrollo, o qué por lo menos ocurrirían más acontecimientos o aventuras, pero desafortunadamente todo terminó con un inexplicable «Fin» que me dejó muy descontento y amargado.
A pesar de todo, debo destacar que el mensaje principal del cuento es importante. Es un mensaje pesimista, aunque real en muchos casos, que nos hace reflexionar sobre la soledad e infelicidad de los niños que se sienten sin nadie con quien contar. El niño protagonista lee muchísimo, y aunque le gusta, es la clara muestra de que hay ocasiones donde sentimos tanto dolor en nuestro interior, que para protegernos, solemos buscar la manera de refugiarnos en alguna actividad que aleje temporalmente las preocupaciones de nuestra mente. En el caso del niño protagonista es la lectura, pero cuando nosotros nos sentimos mal, ¿en qué nos refugiamos? ¿En qué se refugiarán los niños que viven infelices y solos por el mundo? Naturalmente no nos deberíamos refugiar en ninguna parte sino resolver nuestros problemas, pero de ocurrir, en tal caso, la lectura siempre será una buena compañía en los momentos más difíciles. Siempre será preferible resguardarnos en la lectura, y no en actividades perversas como la violencia, las adicciones, etc.
No hay mucho más que decir en esta ocasión. Pienso que lo importante de este libro no es el argumento en sí, sino el trasfondo del argumento, es decir, lo mencionado en el párrafo anterior. Para evitar crear una mala imagen de Murakami en mi mente, simularé que aún no he leído nada de él, por lo que en mi próxima lectura buscaré conocer un poco mejor el verdadero trabajo del autor japonés. El libro no me ha gustado, pero tampoco merece menos de dos estrellas de calificación, así que justamente esa es la puntuación que decido darle a esta obra: Dos estrellas. Próximo destino: No lo sé, habrá que analizar con calma mi próxima lectura de Murakami. Recibo recomendaciones.