Me lo habréis leído en varias reseñas a lo largo del tiempo, pero no me considero una lectora muy estacional, aunque es verdad que a veces (muchas) elijo los libros que voy a leer dependiendo de la estación en la que nos encontremos. De todas maneras, hay que reconocer que si hay una época del año para leer“Octubre, Octubre” es en el mes que da nombre a la protagonista, no solo porque sea lo que pide el título y, me atrevería decir, el cuerpo, hay también otros muchos motivos. Los cuales eran los que buscaba a la hora de empezar esta entrañable obra, y que encontrado con creces.
Erase una vez una niña de nombre otoñal que vive en un bosque junto a su padre. Sin más contacto humano que ese, Octubre lleva una vida tranquila entre hojas y árboles, creando historias a partir de los objetos que encuentra en el bosque y colecciona; ayudando a su padre y ocupándose de Sting, la pequeña lechuza que encontró y salvó. Sin embargo, la tranquilidad se romperá en mil pedazos el mismo día de su cumpleaños, cuando un accidente obligue a su padre a permanecer en el hospital por mucho tiempo. Y Octubre deberá quedarse en casa de la mujer que dice que es su madre, en el enorme y agobiante Londres…
Si lo que buscas es una novela absolutamente entrañable, cozy, tierna y que te haga sentir muchas emociones, muchas de ellas no necesariamente agradables, estás de suerte. Siempre en la literatura, aunque parezca imposible, una de las cosas más difíciles a las que se puede enfrentar un autor es escribir un relato o una obra enfocada en el público juvenil. Todos sabemos que los libros son un puente que nos iban a conectar con situaciones diferentes a las nuestras, con otras culturas y con historias ficticias, que te ayudan a enfrentarte a la realidad .Hay una fina línea entre demostrar a los más jóvenes como es la vida de una manera que no tenga que ser necesariamente dura pero sin perder su verosimilitud, de exponer al joven lector, a situaciones duras, pero con un toque de ternura y amabilidad, que haga más digerible el trago sín que pierda su importe su enfoque o sea excesivamente edulcorado. Y Katia Balen con sobresaliente este complejo examen. La suya es una obra de trama, increíblemente sencilla, narrada desde el punto de vista de una niña de 11 años, que se ve obligada a dejar el el único hogar que siempre ha conocido y donde es tan feliz para conocer en sus propias carnes la opresiva enormidad y fría colectividad de la vida en la gran ciudad. Si en el imaginario popular, el bosque siempre ha sido ese sitio lleno de misterios, peligros, escondidos y huecos oscuros, poblados por animales, salvajes y árboles amenazantes, para Octubre la gran ciudad de Londres y todos los retos a los que se tienen que enfrentarse para meterse de lleno en lo que es la normalidad para cualquier niño, tiene un deje de fábula oscura o de pesadilla opresora. Si en algo se luce, la autora es la manera tan atmosférica en que nos lleva a los distintos entornos en los que tiene lugar el libro. Se luce especialmente a la obra de describir de una manera parca en palabras, pero enorme en cuanto a calidad emotiva del bosque Y de la belleza de la estación otoñal, el tiempo en el que empieza la historia. Logra que el lector se Transpol gracias a Octubre a un lugar que es amado y conocido, pero a la vez está lleno de promesas y esperanzas; al encanto de las hojas doradas, naranjas y marrones; la belleza que cada uno de los muchos árboles que lo forman tienen, a lo que se siente al pasear por ese entorno, con el olor a naturaleza y el crujir de las hojas como canción. Pero Balen también se luce a la hora de representarnos la ciudad como un ente cruel y asfixiante, que ahoga y asusta, donde todo es raro y amenazante, huele mal y hay demasiadas personas que no entiende ni ellos a ella. Y lo mismo se puede aplicar a la manera que tiene de llevarnos y mostrarnos las orillas del río Támesis y mostrarnos todos los secretos interesantes y la personalidad e historia propias que pueda tener lugar que la literatura dedicada a la ciudad de Londres tampoco se maneja mucho (o yo por lo menos no he leído muchas obras que tengan escenas en ese lugar)
La novela esta narrada en primera persona desde su punto de vista con una prosa inocente, tierna y directa, pero a la vez increíble y profundamente atmosférica y lírica. El mundo de Octubre es como ella, único y especial, y logra trasladarlo a su manera de narrar de una forma que atrapa irremediablemente al lector. Realmente, la novela se asienta en la narración de octubre, y en cómo va tejiendo las palabras y enseñarnos como vive y ve todo lo que le sucede; ya que como se he dicho antes, el argumento es increíblemente aséptico. Balen escribe de una forma sencilla pero preciosista, musical y te metes totalmente en la historia y en la mente de Octubre. Recrea muy bien la mentalidad de una niña , y como se ve obligada a enfrentarse a un mundo que no le gusta y a cambiar radicalmente de escenario y dejar todo lo que conoce atras, a pasar situaciones difíciles, a aceptar sentimientos que nunca antes había sufrido, a enfrentarse a los miedos, los remordimientos y los cambios. Octubre es una protagonista que se lleva un pedacito de ti cuando cierras la novela, por lo bien descrita que está y por lo humano que resulta, al ser tan imaginativa e inocente como llena de defectos; y por la manera en que sufre y aprende a lo largo de la historia. Las escenas en las cuales se siente sola y perdida de producen punzadas en el corazón mientras lees, a la vez que cuando se abre y nos muestra su mundo personal e imaginativo enternece. Es imposible no comprenderla en todo momento, a la vez que percibes que muchas de las cosas por las que tiene que pasar son inhabitables y que no le queda otra que tragar con ellas. Son un proceso necesario y que va construyendo una evolución que resulta deliciosa de ver.
La autora representa de una manera orgánica e increíblemente bien llevada todo lo que la protagonista va sintiendo a lo largo de la historia y como poco a poco va aceptando su nueva realidad y evolucionando. Y este cambio se enfatiza por lo coral que es la historia, aunque no lo parezca a primera vista. Octubre está rodeada, incluso en sus momentos de mayor soledad, de un grupo de personajes que de una manera u otra participan en su evolución y la acompañan en el proceso. De ahí que se sienta una novela increíblemente plural aunque tenga su eje en la niña protagonista, mostrándonos la importancia que tienen los lazos humanos y la necesidad que todos tenemos de tener una red de apoyo con la que compartir experiencias, aprender o simplemente pasar el tiempo . Balen recrea con pocos, pero bien ejecutados trazos, personalidades muy realistas y sencillas, tan naturales, que es imposible que ninguno de nosotros hayamos conocido en nuestro día día a personas parecidas. Y es que, la grandeza de “Octubre Octubre” reside en que no es una obra ambiciosa, sino un puro canto a la sencillez, la inocencia, la amabilidad y la empatía, hacia lo mejor que tenemos los humanos que es la familia, el amor, la amistad y la posibilidad de cambiar y conocer nuevos horizontes y experiencias. Incluso, aunque al principio pensemos que todo va a ser un desastre o que no necesitamos esos cambios. Y todo ello hecho de una manera amable y exenta de toda pretensión de grandilocuencia o de la fabulación moral.
Imposible no mencionar la edición al español de la novela que nos trae la editorial Errata Nature que, por suerte ha respetado la portada al inglés, una auténtica delicia para los amantes y no amantes de la autumm aesthetic. Conocía este editorial hasta ahora, pero ya voy a estar muy pendiente de sus libros, ya que me ha parecido una editorial que pone mucho mimo y detallismo en cada uno de sus trabajos. El texto viene acompañado de ilustraciones de Angela Harding que representan en diferentes momentos a Sting, la lechuza de Octubre. Estos detalles son absolutamente encantadores, y sirven para subrayar, la personalidad que ya tiene de por sí el libro de Katya Balen junto a diferentes decisiones tipográficas que ayudan a enfocar mejor los sentimientos de la protagonista a la hora de hablar. y sí, en estos dibujos, las lechuzas pequeñas salen monísimas, y eso es todo un logro. Porque en la realidad las pobres son bastante feillas…
Pero ¿para que os voy a contar más? “Octubre, Octubre” es un una obra que merece la pena ser leída, porque de una manera humilde y tierna, se hace un huequito en tu corazón. Es un canto a pleno pulmón a la infancia, a la libertad, al cambio, al perdón (hacia los demás y hacia uno mismo), a las relaciones humanas, a la naturaleza y al ser único y diferente. Cierras el libro con una sensación cálida en el pecho, con un confort parecido al que se siente cuando estás al alrededor de una chimenea con gente a la que quieres, y una manta calentita te envuelve el cuerpo.