3,8 estrellas en realidad.
Buena novela de aventuras prehistóricas y otra de las tantas sagas juveniles que intentaron venderse como la próxima "Harry Potter", pero que se terminaron quedando ahí, a medio camino.
Acá conocemos a Torak, un niño que tras la muerte de su padre a manos de un oso demoníaco deberá viajar hasta la montaña del Espíritu del Mundo con tal de vencer al asesino de su padre y salvar el bosque. Por el camino conocerá a Lobo y Renn que harán de compañeros de viaje y otros tantos personajes más que haran de enemigos.
Novela que me ha parecido bastante entretenida, correcta como inicio de saga, pero que me ha resultado un pelín decepcionante dado las grandes expectativas y las buenas críticas que muchos le atribuyen. Pese a ello, insisto es una buena novela. Aunque si comparamos su estilo con el de la pluma de Rowling por supuesto sale perdiendo. Y es que Paver es una escritora competente, más no logra destacar ni envolverte en su mundo como si lo hace Rowling. Y es que pese a disfrutar de la aventura nunca llegué a sentirme inmerso o parte de ella, todo parece apreciarse desde la distancia, como una obra en la que eres espectador, más no un miembro activo de ella.
Y es que la autora nunca ahonda en la psicología de sus personajes, al punto que Torak, Renn o los mismos villanos no son más que eso, nombres de personajes acartonados que pasan por la novela haciendo algo, pero con los que jamás nos vamos involucrado. Lo mismo pasa con su construcción de mundo, es cierto que se nota la buena investigación en cuanto costumbres prehistóricas, más en lo que a asuntos de clanes se refiere y descripciones de parajes la autora falla utilizando salidas tan sencillas y poco ocurrentes como clan de cuervo, clan de la foca, clan del lobo... y cuánto otro animal se te puede ocurrir. Algo tan poco original y tantas veces visto en televisión que resulta tedioso. Lo mismo con el entorno o los parajes de la novela, la autora apenas da unas pinceladas de lo que los protagonistas ven o piensan de lo que ven. Al punto que en ningún momento queda claro que eran realmente los Nanuak y cuál era su real propósito... y bien entiendo que es un libro para público infanto-juvenil pero escribir todo con el exceso de sencillez con que está escrita esta novela termina haciendote ver la historia desde la distancia, sin involucrarse realmente con los objetivos de los protagonistas.
Aun así, pese a lo anterior dicho, al menos hay algunas cosas que compensan las falencias, las cuales hacen sentir que la lectura valió la pena y que me hicieron subirle la nota inicial (3 estrellas) con la que pensaba calificar está novela.
1. Capítulos con el punto de vista de Lobo, el mejor personaje y el único con el que realmente llegué a conectar.
2. Dos giros finales que lograron sorprenderme lo suficiente como para subirle la nota. Originalmente la novela iba para un tres sólido.
3. Torak sigue el típico camino del héroe (objetos mágicos que encontrar, amigos que lo apoyan, un mal que derrotar, etc), pero pese a ello la autora logra darle algo de originalidad al cambiar el típico guía sabio por varios otros personajes que van entrando y saliendo de la trama, entre ellos el mismo Lobo, elemento importante para llegar a la montaña del Espíritu del Mundo.
4. Varias de las situaciones que enfrenta Torak, exceptuando el final y el encuentro del primer Nanuak, las soluciona con Ingenio e inteligencia más que con ayuda mágica o conveniencias de guión cómo comúnmente utilizan las novelas de este tipo.
5. Un final no del todo feliz, que puede entristecer a algunos, pero que le da un toque un poco más profundo y original al resto de escritos de tipo juvenil.
El fin, una novela que me gustó y que probablemente continuaré con su segunda parte.
¡Recomendada sobre todo a lectores primerizos y público adolescente!