Siendo amable podría decir que es una historia que hubiera disfrutado a los 5 años, cuando era una lectora muy muy muy chiquita e inexperta en las novelas de detectives. Un par de décadas después no puedo evitar sentirme un poco decepcionada con el relato.
El criminal, Flambeau, tuvo algunas buenas ideas, como la de la compañía de leche o la de hacerse pasar por sacerdote pero se me hizo un poco cómico con sus actos de violencia física y su "hazaña" de repintar las señales de las calles solo para confundir a alguien. Los crímenes que mencionan no me llevan a considerarlo como el mayor villano de Europa, ni siquiera como alguien memorable, salvo que la historia transcurra en un universo paralelo de fantasía donde no existan mayores problemas delictivos que una estafa láctea.
Con el detective, Valentín, de nuevo siento que lo que se dice no es coherente con lo que se muestra. ¿Es el mejor detective del mundo usando métodos totalmente aleatorios ayudado por la buena suerte? No me convence. Salvo el fragmento en el que explica a los policías ingleses el método que está siguiendo durante el resto del tiempo no me pareció un detective sino un personaje cualquiera que va por ahí llevado de la mano por el poder del guion.
Sobre el padre Brown tengo solo un par de cosas que decir, empezaré por lo que me gustó: Su astucia al hacer el cambio del paquete y su discurso sobre la teología, así como su manera de probar al criminal cambiando el azúcar por la sal y alterando la cuenta. Lo que no me gustó es que usara ese método tan aleatorio para "atraer a la policía" llevando a cabo acciones llamativas y absurdas ya que en ningún momento me dan una razón para creer que el padre conocía el método que estaba siguiendo Valentín. Por otro lado, si al final lo que quería era salvar el alma del criminal y evitar que la policía lo arrestara ¿para qué los atrajo en primer lugar? Finalmente me quedaron algunos cabos sueltos respecto a "la primera vez que vio a Flambeau" a la que alude en su explicación final y también en cómo hizo el cambio de azúcar y sal en el restaurante.
El final tampoco me cerró del todo; cuando pasé la página y vi que seguía otro relato me sentí decepcionada.